El Día Internacional de la Mujer se conmemora desde hace ya más de un siglo. Aunque comúnmente se cree que el comienzo de esta recordación, se relaciona con el incendio de una fábrica de camisas en Nueva York en 1911, en realidad la iniciativa tuvo lugar un año antes por parte de la Internacional Socialista.

En 1910 la Internacional Socialista, reunida en Copenhague, proclamó el Día de la Mujer, con carácter internacional y como homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer para ayudar a lograr el sufragio femenino universal. La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países.

En 1911, como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el año anterior, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez (el 19 de marzo) en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón de mujeres y hombres. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes italianas y judías, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Suceso que tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos y también en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer.

Con posterioridad, el Día Internacional de la Mujer ha ido cobrando cada vez más impulso y visibilidad especialmente de la mano de las distintas olas del movimiento de mujeres y el movimiento feminista. A más de un siglo del comienzo de la conmemoración, es necesario seguir cargando de sentido, esta fecha y que sirva como oportunidad para plantear desafíos y las agendas pendientes.

No se trata de un “festejo” o una “celebración”. Se trata de un día de lucha, para generar conciencia y plantear discusiones que –quizás- en el resto del año, quedan postergadas. No es una conmemoración sólo de las mujeres. Es el día que nos recuerda que la igualdad es el horizonte y que las mujeres aún –en 2014- no tenemos los mismos derechos ni las mismas oportunidades.

Aún hoy, las mujeres son violentadas dentro de sus hogares, por su círculo más íntimo, no sabiendo algunas de ellas, qué herramientas tienen a disposición para salir de esa situación. Aún hoy, las mujeres son esclavizadas, vendidas, compradas o prostituidas. Transformadas en mercancía y en objetos. Aún hoy, muchas de ellas, son forzadas a recurrir a abortos clandestinos poniendo en riesgo su salud y su vida.

Aún hoy, no se sienten plenamente seguras para hablar en público, porque en un mundo en el que los espacios de decisión han sido históricamente de los varones, las mujeres tienen sólo unos 50 años de entrenamiento en estas competencias, o menos en muchos casos. Aún hoy, muchas de ellas cargan con la “obligación” de tener y cuidar de sus hijos, para no violar el “instinto materno” que las hace bondadosas, tiernas, tranquilas y comprensivas.

El Partido Socialista mantiene – también en este 2014 – un compromiso con la igualdad, con con la democracia y con la dignidad humana. Este compromiso no es sólo de las mujeres, ni para las mujeres. Es para la humanidad; es para vivir y construir un mundo un poco menos injusto.

La Secretaría de la Mujer del Partido Socialista, quiere saludar a todas las mujeres en su día, haciendo énfasis en que el Día de la Mujer, día de lucha de mujeres y varones es ocasión propicia y fundamental, para seguir promoviendo la lucha y los sueños por avanzar y alcanzar la gran promesa -aún incumplida de la modernidad- la igualdad.

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Comp. Viviana Foresi
Responsable Secretaría de la Mujer
Partido Socialista