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Miercoles 11 de Mayo del 2005
Documentos del Partido Socialista
Otros
DOCUMENTO DEL COMITE NACIONAL : INFORME ECONOMICO
La Argentina Post – Canje de la Deuda
Introducción:
Bajo un marcado exitismo, el Gobierno Nacional presentó los resultados del canje de la deuda, que mostraron una aceptación del mismo del 76,07% de la denominada “deuda elegible" (deuda que fue reestructurada). Así presentado, el canje fue considerado como la “remoción de uno de los más importantes obstáculos estructurales que enfrentaba la recuración Argentina" .
Sin duda que la deuda pública Argentina es una de las cargas injustificadas e insoportables que debe soportar el pueblo argentino, pero resulta difícil ver en el canje implementado por el gobierno la remoción de la misma. Un breve repaso del proceso de reestructuración y el análisis de sus resultados, nos indica que la vigencia del problema.
En primer lugar debemos destacar que la declaración de cesación de pago de la deuda en el año 2002, fue de solo una parte de la misma cercana al 50%. Así, en el 2002, la composición de la deuda era la siguiente:
Stock de deuda a fines del 2002 (en millones de u$s) Deuda a Reestructurar Deuda Original 88.000
Deuda Excluida de la Reestructuración 78.500 Prestamos Garantizados 14.600 Bodens 20.600 Organismos Multilaterales de Crédito 30.800 Bonos Prov. Garantizados 10.000 Otros 2.500
Fuente: Secretaría Finanzas, Ministerio de Economía de la Nación Con posterioridad, a la deuda a reestructurar se le reconocieron los intereses acumulados impagos por lo cual la misma ascendió a u$s 102.500 millones. Del cuadro podemos observar dos aspectos referidos a la deuda excluida de la reestructuración. En primer lugar el peso de la “deuda nueva", emitida con posterioridad al 2001, y que se encuentra incluida en los Bodens, los Prestamos Garantizados y los Bonos Provinciales Garantizados, a las cuales el Ministro de Economía señala como el “costo del derrumbe de la convertibilidad", necesaria para compensar a los ahorristas y afrontar la unificación monetaria. En realidad sabemos que gran parte de esa deuda ha sido compensación al sistema financiera, que no afrontó el costo de su debacle.
Asimismo, se detecta la deuda con los Organismos Multilaterales de Crédito (FMI, Banco Mundial, BID), que en su carácter de acreedores privilegiados, no solo no han recibido quitas, sino que a lo largo de el último año, particularmente a el FMI, se le ha ido amortizando parte del capital adeudado sin recibir refinanciación.
Vemos así que el Gobierno aprovechó la estructura de la composición de la deuda, para aplicar el canje a aquella que estaba atomizada en cuanto a su tenencia, y que difícilmente sus tenedores pudieran constituirse en un “club de acreedores" (al estilo de los ochenta) de fuerte poder de negociación. En cambio, con los Organismos Internacionales de Créditos, promotores y corresponsables de las políticas aplicadas en los noventa, no negocia quita, y atiende puntualmente sus obligaciones y a las entidades que componen el sistema financiero argentino las compensa por la salida de la convertibilidad.
Asimismo, en ningún momento de este proceso de canje, se trató un tema crítico en la génesis de la deuda argentina, que es su legitimidad; por lo cual implícitamente se avalaba el origen espurio de gran parte de la misma.
Los resultados del canje y la deuda a futuro
Repasado el proceso del canje vemos que los resultados que arrojan están lejos de ser considerados como la “remoción de uno de los más importantes obstáculos...". Sin considerar los bonos que no han sido canjeados, la deuda argentina asciende actualmente a u$s 125.000 Millones, equivalente a un 72% con relación al PBI. Tanto en términos absolutos como en términos relativos (relación deuda/PBI), vemos que no ha existido una mejora sustancial con relación a los valores de la última década. A continuación se muestra la evolución verificada por estos indicadores:
Stock de deuda Pública Año Millones u$s % s/PBI 1994 80.679 31,3 1995 87.091 33,8 1996 97.105 35,7 1997 101.101 34,5 1998 112.357 37,6 1999 121.877 43,0 2000 128.018 45,0 2001 144.453 53,8 2002 145.406 124,4 2003 168.811 132,5 2004 174.000 114,5 2005 125.000 72,0
Fuente: Ministerio de Economía Por supuesto que hay una mejora con relación a los años inmediatos anteriores, pero no con relación al promedio de la década de la década pasada. Si comparamos con las otras experiencias internacionales de reestructuración de Rusia y Ecuador, también se observa que dichas economías quedaron con indicadores más favorables a la salida del proceso, siendo para Rusia la relación deuda/PBI del 34.7% y para Ecuador del 57.6%. Sin reestructurar su deuda, Brasil también presenta una situación más favorable del 52% del valor de su deuda con respecto al Producto.
Es cierto que existe un alivio en cuanto a la carga anual de intereses que debe abonar el país; pero –aunque no en los niveles de la década del 90- siguen significando un porcentaje importante dentro del Presupuesto Nacional (13%).
Las perspectivas futuras
Cerrado el canje de la deuda, observamos por lo expuesto con preocupación la evolución futura la misma y consideramos que el mismo no ha quebrado la perversa influencia que, por su origen y por los actores involucrados, ha tenido desde décadas en la economía argentina.
Con la misma preocupación observamos la política económica general del gobierno que denunciamos como fuertemente contradictoria con su retórica pública. Vemos que pesar de su proclamada adhesión a los principios keynesianos, desarrolla una política fiscal ortodoxa; critica a los grupos empresarios beneficiarios de las privatizaciones y de la “patria contratista"; pero no reformula la política de regulación de servicios públicos, y les otorga incentivos fiscales para sus inversiones; denosta permanentemente al Fondo Monetario Internacional y los Organismos Internacionales de crédito, pero acuerda con sus pautas y paga puntualmente (y a costa de reservas internacionales) los vencimientos de sus deudas. Un gobierno que se dice progresista, pero mantiene inalterable el más injusto esquema de distribución del ingreso que haya conocido la Argentina, y tolera complaciente la inaceptable depresión de los salarios reales verificadas desde la salida de la convertibilidad.
Con relación a este último punto, a nadie se le puede escapar la incapacidad del gobierno por detener el deterioro que sufre el poder adquisitivo del salario. Desde la devaluación de enero de 2002 hasta hoy, los precios minoristas se incrementaron en un 55 %, incrementándose los salarios nominales en un 36%, siendo los más perjudicados los trabajadores del Sector Público y los trabajadores del Sector Privado No Registrado que constituyen la mayoría de la población económicamente activa. También se mantiene en niveles altos la tasa de desempleo en un porcentaje superior al 16% (incluyendo como desocupados a los beneficiarios de planes sociales, que el gobierno excluye del cálculo para “maquillar" la tasa).
Estos dos factores (caída del poder adquisitivo, y mantenimiento del desempleo), determinan el deterioro en la distribución del ingreso reflejado por un 44% de la población por debajo de la línea de la pobreza; indicador que resultaría patético comparar con décadas pasadas.
Conclusiones
Desde esta perspectiva, el canje de la deuda no ha modificado los problemas centrales que presenta la economía argentina. Resulta imperioso introducir reformas estructurales que garanticen revertir la situación planteada. Estas reforma estructurales que incluyen entre otros aspectos, el diseño de una política social inclusiva no clientelística, la reforma impositiva, la reestructuración del sistema financiero, la relación financiera nación-provincias, la reformulación del sistema de jubilaciones y pensiones, la renegociación de los contratos de concesión y privatización, entre otros; siguen sin definición.
El sistema financiero sigue sin reestructurarse, y el crédito al sector productivo aparece escasamente y a tasas prohibitivas. Sin financiamiento para la inversión productiva, resulta utópico sostener un proceso de recuperación económica, y tal financiamiento no aparecerá si no se encara decididamente la reforma del sistema financiero vigente.
Con relación a los servicios públicos, el Gobierno parece haberse conformado con imponer un aumento moderado en algunos servicios, a cambio del congelamiento casi total de las inversiones de las empresas privatizadas, y sin discutir aspectos esenciales como la cobertura universal, la equidad y la calidad en la prestación del servicio.
Tampoco se han delineado cambios en la estructura de nuestro sistema tributario manteníendose incólume su perfil regresivo. En política social se da continuidad al plan Jefes y Jefas de Hogar, que si bien ha tenido un amplio alcance, no varió su impronta clientelística ni ha logrado el objetivo central de reinserción de los excluidos al mercado laboral y aumento del salario mínimo de la economía.
La situación heredada por el actual gobierno ha sido gravísima y compleja. La evaluación presente, se basa fundamentalmente en la falta de definición sobre políticas referentes a aspectos centrales como los antes señalados, que impiden superar el nivel de postración social en que se encuentra el país.
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