Santa Fe es la provincia argentina con el mayor número de plantas de producción de biocombustibles y de biodigestores instalados, y encabeza la producción de bioenergías del país y juega un papel importante en el mercado global del biodiésel.

Asimismo, la producción de bioenergías en Santa Fe, un sector dinámico con amplias posibilidades de crecimiento, ya genera 833 empleos verdes principalmente vinculados a la producción de biocombustibles, 4449 empleos indirectos de las actividades que forman parte de la cadena de producción de bioenergías y 6185 considerando también los empleos inducidos.

Los datos surgen de un revelamiento realizado en conjunto por el gobierno de Santa Fe, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Proyecto para la promoción de la energía derivada de biomasa (Probiomasa), con la asistencia técnica y administrativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El estudio tuvo como objetivo estimar valores cuantitativos del empleo verde en el sector de bioenergías de la provincia, considerando como tal, aquel que implica dos condiciones: una ambiental y otra de calidad de trabajo. Su estimación necesita también de un análisis cualitativo del empleo generado en el sector.

“El modelo de energía de Santa Fe tiene todas las posibilidades y las intenciones de generar más empleos verdes porque es lo que el mundo está pidiendo y es lo que podemos darle al mundo, es lo que aportamos como provincia bioenergética que somos”, señaló la secretaria de Estado de la Energía, Verónica Geese.

Además, sostuvo que en “Santa Fe, el desarrollo de este modelo potenciará todas las cadenas de valor agrícolas y ganaderas, con el agregado de la generación de energía del tratamiento de todos esos residuos. Es importante que se hagan estos estudios para ver el impacto real que tiene en la economía del lugar. Los resultados de Santa Fe servirán de base para fijar las condiciones con las que se evaluará al resto de las provincias porque tenemos muchos relevamientos, mucha información y trabajamos con la OIT para basar nuestras políticas públicas en datos verdaderos y reales”.