Por: Gonzalo Saglione (Ministro de Economía – Santa Fe)

Contrastes. Hay datos de la economía santafesina que demuestran diferencias con el contexto nacional y permiten afirmar que es mejor.

Días atrás, en ocasión de visitar una pujante localidad del departamento Castellanos, el gobernador provincial expresó la frase que titula esta nota, remarcando una serie de elementos que permiten distinguir a la provincia de Santa Fe en el contexto nacional. Me permito aplicar esa expresión a la realidad económica de nuestra provincia.

Es imposible desconocer que la economía argentina viene atravesando varios años de crecientes dificultades, acumulando tropiezos tanto con el modelo económico anterior como con el actual. Es evidente que la economía santafesina no puede escapar a eso, dado que las variables de la macroeconomía nos vienen dadas a los gobiernos subnacionales y sobre ellas no tenemos capacidad de decidir. El tipo de cambio (precio del dólar), la tasa de interés, la presión tributaria nacional, el grado de apertura de la economía, por solo nombrar algunas, son definiciones que se toman a nivel nacional y resultan comunes a todas las provincias.

A pesar de ello, y reconociendo el contexto de dificultades, hay datos de la economía santafesina que muestran algunas diferencias y que, si bien no escapan del contexto nacional, permiten afirmar que nuestra economía se destaca.

Así, por ejemplo, vemos que en Santa Fe crecen en términos interanuales las ventas en supermercados un 35,8 por ciento en julio de 2018 (algunos puntos por sobre la inflación) mientras que caen a nivel nacional (aumento del 25,9 por ciento, por debajo de la inflación, lo que significa una caída real).

Las exportaciones industriales santafesinas (MOI), por su parte, crecieron un 71 por ciento entre el primer semestre de 2018 e igual período de 2015, mientras que a nivel nacional apenas lo hicieron al 7 por ciento en ese lapso (en nuestro provincia crecieron 10 veces más). Las exportaciones de productos lácteos subieron un 27 por ciento en el primer cuatrimestre del presente año a nivel nacional, mientras que las de nuestra provincia lo hicieron al 46 por ciento.

En el mercado laboral tenemos datos un poco más auspiciosos que la media nacional. En junio de 2018, los trabajadores registrados en el sector privado crecieron un 0,67 por ciento en Santa Fe respecto a diciembre de 2015, siendo que a nivel nacional cayeron un 0,38 por ciento en igual período de tiempo. En la actividad de la construcción, específicamente, en julio de 2018 los trabajadores registrados fueron un 18 por ciento más que en diciembre de 2015 en Santa Fe, mientras que a nivel nacional crecieron menos de la mitad (8,7 por ciento). La tasa de desempleo en el 2° trimestre de 2018 subió un 10 por ciento interanual en el total de aglomerados del país relevados por el Indec (pasó de 8,7 por ciento a 9,6 por ciento), mientras que en el promedio ponderado de los 2 aglomerados de nuestra provincia (Gran Santa Fe y Gran Rosario) se redujo un 18 por ciento.

Quizás el dato que mejor resume todo lo anterior es el ingreso per cápita. En 2006, Santa Fe superaba el promedio nacional en un 13 por ciento. En 2016, último dato disponible, un santafesino medio tiene un ingreso que supera en un 20 por ciento al ingreso medio de nuestro país. En apenas una década, la economía santafesina logró incrementar la brecha con el promedio nacional en aproximadamente un 50 por ciento.

Podríamos seguir enumerando muchos otros elementos que permiten poner de manifiesto que la economía santafesina está mostrando una evolución que se diferencia con lo que sucede a nivel nacional. Esto no significa desconocer que aquí también existen problemas que tienen su origen en políticas económicas nacionales que no han sido exitosas en términos de promover las inversiones y las exportaciones y que, a su vez, han disminuido la capacidad de consumo de la población.

Ahora bien, si la variables de la macroeconomía son idénticas para todo el país, ¿qué es lo que explica que la actividad económica en nuestra provincia se comporte distinto?

Desde ya que no es un interrogante fácil de contestar. Seguramente existirán varios elementos que permitan explicarlo, entre los que cabe destacar la diversificación de la actividad productiva de nuestra provincia, el fuerte perfil emprendedor de nuestros empresarios Pymes, la productividad de nuestras tierras y el equilibrado reparto de las mismas, la creciente formación de los recursos humanos, nuestra privilegiada ubicación geográfica, etcétera.

Evidentemente todos estos factores no son nuevos, sino que constituyen datos estructurales. Quizás el elemento diferenciador de la última década tenga que ver con las políticas públicas llevadas adelante desde el gobierno provincial. Repasemos:

  • Equilibrio fiscal: entendemos que la administración de los recursos debe realizarse de forma tal que las políticas públicas tengan sostenibilidad económica y financiera a lo largo del tiempo.

El éxito de la política pública no puede medirse a través del resultado presupuestario. No obstante ello, el nivel de gasto público debe ser consistente con las posibilidades de generación de recursos. Eso es lo que venimos realizando en Santa Fe en los últimos años, garantizando la sustentabilidad fiscal en el mediano y largo plazo. No es casual que Santa Fe sea la provincia con menor deuda pública entre aquellas que resultan comparables (entre 4 y 6 veces menos que las provincias de similar grado de desarrollo).

Este equilibrio fiscal se alcanza a pesar que Santa Fe tiene la presión tributaria más baja entre las provincias similares, según dan cuenta recientes informes publicados por diversas entidades, entre ellas, la Fundación Libertad de Rosario.

  • Fuerte incremento de la inversión pública: la inversión pública provincial alcanzó un nivel récord en relación al PBG (producción provincial) en el año 2017. El mayor nivel en lo que va del Siglo XXI. Estamos convencidos que la inversión pública, tanto en materia de infraestructura social como económica, es un factor que contribuye al crecimiento de la actividad económica de la provincia y que, a su vez, permite mejorar la calidad de vida de los santafesinos.
  • Sostenibilidad de los salarios públicos: creemos que el salario real de los trabajadores no debe ser la variable de ajuste. Por eso, en Santa Fe aplicamos una cláusula de resguardo salarial (cláusula gatillo) que permite preservar la capacidad de compra de los salarios públicos y aplicamos el 82 por ciento móvil a los jubilados del sistema previsional provincial.
  • Instituciones sólidas: en Santa Fe existe una clara división de poderes. Desde que el Frente Progresista, Cívico y Social tiene a su cargo el Poder Ejecutivo (diciembre de 2007), nunca tuvo mayoría legislativa en ambas cámaras. De igual modo, desde esa fecha hasta aquí no se ha modificado la conformación de la Corte Suprema de Justicia provincial. Ambos elementos permiten evidenciar un elemento distinto de la institucionalidad en nuestra provincia.

Aquí se discuten y acuerdan políticas públicas que cuentan con el acompañamiento de la mayoría de las fuerzas políticas con representación parlamentaria, lo que le otorga sostenibilidad en el tiempo a las decisiones que se adoptan. En Santa Fe hay seguridad jurídica, no se cambian las reglas de juego en forma permanente. Esto claramente constituye un elemento que favorece la toma decisiones económicas de largo plazo.

En nuestra provincia funcionan instituciones que integran a los diferentes actores de la sociedad, tales como el Consejo Económico y Social, con representación de los gremios y cámaras empresarias, la Comisión de Análisis del Sistema Tributario Provincial, espacio inédito en el país, donde los representantes del gobierno provincial discuten modificaciones al sistema tributario provincial con los cámaras que representan a los sectores económicos de mayor peso en la producción santafesina (agro, industria, comercio y construcción) y la Comisión Provincial de Coordinación Fiscal, ámbito de intercambio con municipios y comunas sobre la relación fiscal entre ambos niveles de gobierno, entre otros.

  • Un Estado presente: en nuestra provincia tenemos un Estado presente, que día a día trabaja en mejorar la calidad de la salud pública (véase, por ejemplo, las inversiones que se están haciendo en la construcción de nuevos hospitales y centros de salud), la educación pública y la seguridad ciudadana. Un Estado que promueve las actividades culturales y científico-tecnológicas. Un Estado que incentiva la producción y el trabajo decente. En síntesis, un Estado que entiende que la economía funciona mejor cuando se promueve la competitividad del sector privado, pero sin desentenderse del rol que le cabe al sector público.

En este momento de grandes dificultades en la economía nacional, donde en forma continua se escuchan recetas mágicas que nos ofrecen una salida a la crisis, quizás convenga mirar un poco más las experiencias en el interior del país, en general, y en la provincia de Santa Fe, en particular.