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La República Argentina se encuentra ante una coyuntura sin precedentes originada por la expansión global del coronavirus Covid-19 que acarrea una grave situación sanitaria y, en paralelo, genera un crisis económica y social que atraviesa transversalmente a toda la comunidad, pero afectando de manera dramática a los sectores más necesitados de nuestra sociedad.

Por los alcances globales de la pandemia, alentamos como Socialistas la construcción de espacios multilaterales y regionales para afrontar esta situación, sobre la base del respeto a los derechos humanos, la democracia y el desarrollo sustentable de todos los pueblos, evitando las salidas autoritarias y que las consecuencias de la crisis recaiga sobre los países menos desarrollados.

Respecto a la situación de Argentina, destacamos y apoyamos las medidas adoptadas por el gobierno nacional, ratificadas por los gobiernos provinciales y municipales de todo el país, que antepusieron por sobre todo el resguardo de la vida de los argentinos y argentinas, con el objetivo minimizar los inevitables efectos de la pandemia. La rápida decisión del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, de establecer la cuarentena obligatoria está dando los resultados esperados, ya que Argentina está logrando aplanar la curva de contagios y, consecuentemente, menor cantidad de víctimas fatales.

En esta coyuntura, que coloca en primer plano el funcionamiento del sistema sanitario del país, queremos reivindicar las obras en salud pública desarrolladas por los gobiernos socialistas en las últimas décadas, particularmente en la ciudad de Rosario y luego en la provincia de Santa Fe, inspiradas por la visión estratégica y sensibilidad social de Hermes Binner.

Un sistema de salud estructurado en red, con especial énfasis en el desarrollo de la atención primaria, con acceso gratuito y universal y de calidad, que ha construido hospitales de alta complejidad, centenares de centros de salud, maternidades, ha apostado por la fabricación de medicamentos por parte del estado y, fundamentalmente, dotó al sistema de recursos humanos de primera calidad y con gran compromiso ético y social.

También la coyuntura es propicia para avanzar en la discusión parlamentaria del proyecto de ley, también impulsado por Hermes Binner, de creación del Sistema Único de Salud a escala nacional.

Respecto a las medidas sociales, económicas y productivas adoptadas por los gobiernos, compartimos el sentido de las mismas, aunque entendemos que por la magnitud de la crisis será imprescindible su extensión temporal, así como la ampliación de la cobertura y los recursos públicos destinados a tal efecto.

En ese sentido, desde el Partido Socialista proponemos que, ante la caída de la actividad económica y la consecuente pérdida de recursos por parte del Estado en sus tres niveles, el Gobierno Nacional continúe con una emisión controlada y circunstancial de dinero para paliar la grave situación. La emisión monetaria deberá servir para atender las necesidades del Estado Nacional, pero también de los provinciales y municipales, evitando así que se  repitan experiencias nefastas como las cuasi moneadas.  Exigimos, igualmente, que la distribución de los recursos respete los criterios de coparticipación federal, para evitar discrecionalidades o discriminaciones.
Entendemos que el Estado Nacional debe utilizar el recurso de la emisión controlada para continuar asistiendo también a los sectores productivos y de servicios privados, fuertemente afectados por la crisis que conlleva la cuarentena obligatoria, fundamentalmente, la pequeña y mediana empresa de  la ciudad y el campo, y las cooperativas de producción, consumo y servicios. Las medidas deben alcanzar y contener también al comercio, profesionales independientes y trabajadores autónomos. Estamos convencidos que al ayudar a preservar estas actividades no solo se resguardan fuentes de trabajo, sino que se evita la concentración y la extranjerización de las empresas, vitales para el desarrollo del país.

Desde el Partido Socialista proponemos además que estas medidas de emergencia  para sobrellevar la crisis deben implementarse desde el Estado Nacional, provincial y municipal en forma directa, eliminando la intermediación bancaria, que torna la ayuda en más costosa y, en ocasiones, dificulta su efectiva y eficiente distribución.

Asimismo, es fundamental que el Ingreso Familiar de Emergencia continúe los meses que dure la emergencia, anunciando su prórroga para llevar tranquilidad a los beneficiarios y como otro aporte a la paz social. En paralelo, proponemos el congelamiento de las tarifas de los servicios públicos y de los combustibles mientras dure la emergencia, y la implementación por parte de los tres niveles de gobierno de un estricto control de precios, particularmente en los artículos de primera necesidad, como alimentos y elementos de higiene y limpieza. Para ello, la ley de defensa de usuarios y consumidores debe ser una herramienta que puede ser utilizada para sancionar a aquellos que incurran en sobreprecios.

La pandemia y la aplicación de la cuarentena también ha provocado el agravamiento de flagelos sociales como la violencia de género. Por esto instamos que desde los gobiernos se profundicen las políticas tendientes a preservar la salud y la vida de las mujeres. Todas las actividades exceptuadas de la cuarentena deben realizarse tomando como medida primordial el cuidado de la higiene y seguridad de los trabajadores. En el mismo sentido, el cumplimiento de las disposiciones emanadas de los gobiernos para cumplir la cuarentena no puede permitir en ninguna circunstancia el abuso por parte de las fuerzas policiales y de seguridad, mucho menos la violación de los derechos humanos.

Entendemos que en esta emergencia es imprescindible que el sistema parlamentario funcione a pleno en los tres niveles, nacional, provincial y municipal, adoptando las medidas sanitarias necesarias para garantizar la salud de sus miembros. Su funcionamiento aparece como indispensable para la vida institucional de la república, ya que es el garante de la transparencia y del control hacia los otros poderes.

En el marco del debate parlamentario, apoyamos el tratamiento de una iniciativa que establezca un impuesto a la riqueza para que parte de los costos de la pandemia sean afrontados por quienes poseen la capacidad económica para hacerlo, con un criterio solidario y de justicia contributiva. A esta medida la entendemos coyuntural, al tiempo que proponemos que el Congreso Nacional, pasada la pandemia, se aboque a materializar una imprescindible Reforma Tributaria, con una claro sentido progresivo que ponga fin a las distorsiones actuales y aporte a un desarrollo justo e igualitario de la sociedad argentina. Una Reforma Tributaria que vaya de la mano de una nueva ley de entidades financieras y de coparticipación federal de impuestos.

Asimismo, desde el  Partido Socialista compartimos la propuesta formulada por el Gobierno Nacional para reestructurar la deuda externa argentina en el convencimiento que el pago a los acreedores no puede hacerse sobre la base de condenar en el presente y el futuro a millones de argentinos y argentinas al hambre, desocupación y miseria. La mejor garantía para cumplir con los compromisos externos, establecida claramente primero su legalidad y legitimidad, es el desarrollo sostenido y armónico de todo el pueblo argentino.

Una vez más las y los socialista de Argentina reivindicamos el rol del Estado como articulador de una sociedad mejor. Esta pandemia está demostrando que el Estado es irremplazable para definir políticas sanitarias, educativas, de seguridad, y para mitigar con su intervención también las graves consecuencias económicas. Pero el  Estado solo no alcanza para resolver los problemas de una sociedad, mucho menos en una emergencia cuyos alcances y consecuencias aún son inciertos.

Es por ello que, una vez más, desde el Partido Socialista solicitamos al Gobierno Nacional que convoque mediante alguna instancia participativa, como el Consejo Económico, Social y Político, a organizaciones e instituciones de la sociedad civil, partidos políticos, organizaciones empresarias, gremiales, profesionales, universidades. Este colectivo podrá aportar a las autoridades  democráticamente electas, propuestas y acciones que ayuden a superar esta grave crisis, pero fundamentalmente, establezcan las bases de una Argentina con diálogo, justicia, solidaridad, desarrollo humano y defensa del medio ambiente,  en paz.

23 de abril de 2020

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