Cosquín, enero 2018.

Desde 2015, nuestro país transita un ciclo político que se caracteriza por un modelo tendiente a la concentración de recursos y a la profundización de las desigualdades sociales. Nos encontramos ante un gobierno de derecha que está demostrando con originalidad combinar medidas regresivas y represivas con un relato basado en la transparencia y el buen gobierno. ¿Cómo visualizamos esta distancia entre las acciones políticas y las ficciones comunicacionales, entre lo que hacen y lo que dicen? Estamos ante una realidad a la que no podemos ser indiferentes y nos desafía a generar una alternativa progresista para la Argentina.

En primer lugar, las acciones de gobierno que lo sitúan en el espectro de la derecha tienen como principal objetivo la concentración de riquezas sin plan ni interés para revertir la agobiante situación social y con nula intención de reducir la desigualdad. Muestra de ello son las 4 reformas que Cambiemos puso en marcha en pos de redireccionar recursos del sistema previsional cercenando derechos colectivos e individuales adquiridos; un gobierno que simula un estado presente manteniendo el asistencialismo con la población más vulnerada sin implementar políticas de fondo que garanticen efectivamente los principales derechos humanos. Profundizando las desigualdades, ya existentes, y las asimetrías.

No resulta menor mencionar, que a la profundización de la desigualdad, se suman la manipulación y tergiversación de las instituciones democráticas, acompañada por la criminalización de la protesta y la represión violenta por parte de las fuerzas de seguridad; fuerzas que se constituyen como la principal herramienta de intimidación y reprenda de un estado que exalta su carácter represor y que intenta silenciar las manifestaciones sociales que emergen en defensa de derechos humanos fundamentales adquiridos.

Por lo tanto, el ciclo de Cambiemos tiene un claro objetivo político por delante, el de generar legitimidad electoral; hegemonía social, política y cultural poniendo como enemigo de todos los males al pasado y prometiendo un futuro que cada vez parece más lejano. Una manipulación de la política en favor de un grupo de socios financieros que no redundan en beneficios para las mayorías nacionales.

Es necesario interpelar a quienes se sienten dentro del progresismo y a la sociedad toda con el propósito de sintetizar nuestras posiciones para la construcción de una alternativa nacional. El socialismo tiene una tarea enorme y promisoria, una oportunidad. Tiene la tarea de desarrollar un partido y una fuerza política que lo trascienda, que crezca desde las bases en vinculación con organizaciones políticas, sociales y culturales que conciban al progresismo como una fuerza necesaria para guiar las acciones de nuestra vida cotidiana y los gobiernos que encabecemos. De generar síntesis que apunten a construir una Argentina con más oportunidades y menos desigualdades, recopilando experiencias socialistas y no socialistas, con un profundo sentido federal, republicano, democrático y popular.

Es así como en este país de la mediatización absoluta pareciera perderse de vista que 1 de cada 2 jóvenes está en la pobreza y que fundamentalmente son mujeres; esto evidencia que la pobreza no es solo etaria sino también sexista. Pensar, desarrollar y trabajar por una agenda para la igualdad es sin duda una de las tareas.

En tal sentido, las propuestas que tiendan a reducir las desigualdades, a cuidar el ambiente, y promover entornos más saludables; las que garanticen acceso a bienes culturales y simbólicos para las mayorías; las que distribuyan, de un modo más equitativo no solo el tiempo del trabajo sino lo producido por la fuerza laboral, encontraran en este espacio político un total apoyo, impulso y acompañamiento, ya que las entendemos de suma importancia para construir una agenda de elementales transformaciones. Puntos indispensables para aglutinar organizaciones y personas comprometidas con un cambio social, político y económico de sentido progresista.

Hoy, con el compromiso de pensar generacionalmente un proyecto de país que avance en un cambio real; invitamos a transformar, a enamorarnos desde la política por nuestras causas comunes, con entrega, con altruismo y sin especulaciones. Acá y ahora por todo lo de ayer y por aquello que vendrá, la convocatoria es abierta y generosa.

Con voluntad de mayorías, con el entendimiento de que hay otro futuro posible, invitamos a quienes quieran crearlo; a quienes mantienen el sueño de cambiar la Argentina, con la democracia y la igualdad como bandera.

Juventudes Socialistas de Argentina