El 13 de marzo de 1904, Alfredo Palacios se convirtió en el primer Diputado Socialista de América Latina. Fue el día en que el barrio de La Boca, en la Ciudad de Buenos Aires, se vistió y abrazó a los trabajadores que vivaron el impacto de la victoria, de aquél mítico personaje que atendía gratis a los pobres. Fue el momento histórico que la cuarta circunscripción electoral, se convirtió en la “cuarta de fierro”, bastión del socialismo argentino.
El 1° de mayo de 1904, se incorporó al Congreso Nacional y en su debut como Diputado Nacional arremetió contra la Ley de Residencia. Palacios decía:“Pero, señor!, si no hay una ley que castigue lo que no es un delito, si esa propaganda anarquista todavía no tiene los caracteres que la hacen punible, si todavía no ha adquirido esa forma externa a que se refiere el señor Cané, ¿cómo es posible, entonces, que nosotros sostengamos que se debe castigar? Es precisamente aquí en donde se pone de manifiesto todo lo deleznable de la argumentación que ha sostenido el señor ministro informante, cuando nos decía que no se trata de una pena, siendo así que el señor Cané precisamente nos prueba con su argumentación, que se trata de imponer una pena por una ley de excepción. Estas incongruencias en que caen los hombres que harto saben de leyes, vienen a poner de manifiesto, de una manera que no permite la más leve duda, lo que he dicho antes de ahora: se ha buscado un pretexto para matar las ideas. Pero ya sabemos que no es posible detenerlas, que cuando aparecen en la forma en que se presentan las ideas nuevas, cualesquiera que ellas sean, es claro que todos los valladares, que todos los obstáculos, que todos los inconvenientes que se opongan a su paso no han de hacer sino acrecentar la ola cuyo empuje es cada vez mayor”.
Hoy a 113 años de la gesta es un orgullo para las y los socialistas, que se suma a la vigencia y al camino recorrido por ex Diputado y Senador Nacional. El grado de anticipación de la época, valoración social y lucha están presentes en las leyes de su autoría: como el Impuesto a las herencias, el descanso dominical, la exoneración de patentes a las cooperativas obreras, la reglamentación y protección del trabajo para mujeres y la ley de trata.
Hoy es un día de memoria socialista, un día en el que seguimos siguiendo el trazo de sus huellas. Y como decía, Alfredo Palacios: “Serán mis discípulos aquellos que pongan sus pies sobre mis huellas”.