El Partido Socialista (PS) expresa su rechazo a las políticas de privatización y desguace del Estado y lo público que impulsa el gobierno nacional, en beneficio del sector privado, mediante la venta de activos o empresas ligadas al sector energético.

A través de un decreto del presidente Mauricio Macri, publicado en el Boletín Oficial, se autoriza a privatizar 14 centrales generadoras de energía. De esta manera, se legaliza la entrega del patrimonio nacional al capital privado en áreas estratégicas como la energía y los recursos naturales.

Sobre este punto, el ministro de Energía, Juan José Aranguren no dejó dudas de los planes del gobierno nacional, al afirmar lo siguiente en diferentes medios de comunicación: “Si hubiese sido por mí, hubiera privatizado YPF en dos partes, como se hizo con Entel”.

Con este decreto, el Estado se retira en su totalidad de un sector estratégico, perdiendo decisión en la expansión del sistema, dejándolo a la libertad del mercado, que ya demostró su ineficacia en la década de los 90.

En manos privadas

Concretamente, se prepara la retirada del Estado de 12 centrales eléctricas, y de las empresas Dioxitek SA, y Transener, la primera de ellas, ubicada en Córdoba, creada para garantizar el suministro de dióxido de uranio, que se utiliza en la fabricación de los elementos combustibles para las centrales nucleares de Embalse y Atucha I y II, mientras que Transener es la compañía que posee la red nacional de transporte de energía eléctrica de alta tensión.