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“somos lo que somos y no queremos ser otra cosa”… Manuel Baldomero Ugarte (1875-1951)

En Santa Fe, el gobierno del Partido Socialista en el Frente Progresista, está queriendo ser desprestigiado por una acción mediática de total obscenidad política, de alcance local y nacional. No tanto nos preocupa este tipo de “operación” típica con la que nos atacan reiteradamente algunos actores de la politica; por lo que -fundadamente- venimos a dar la necesaria lucha política e ideológica que alumbra nuestra historia de militancia al servicio de la gente.

Desde hace no mucho tiempo atrás, hemos podido verificar una línea de continuidad en el montaje de una farsa que vienen operando dosificadamente, controlando que los tiros “no le salgan por la culata”… donde parece ser que aún no han aprendido que “por la boca muere el pez”. Continuidad repetitiva de facinerosos de la política, desde la chicana de “narcosocialismo” a los más recientes artículos del famoso escribidor del pagina 12, subiendo en ese camino variados actores: mentirosos,”intervencionistas” de Estados provinciales, ingenuos de distinto pelaje, familiares de delincuentes, mercenarios, entre otros personajes de esta gran farsa, donde el objetivo es “colgarnos el mochuelo” de nada menos que del narcotráfico, la trata de personas y la corrupción, entre otras lacras de la sociedad humana; ignorando nuestras históricas acciones en defensa de la vida en sociedad.

Hoy, volvemos a plantear la defensa de la Política, con mayúscula, manifestándonos en contra de su vaciamiento, de las prácticas mediáticas descalificantes, de la práctica del cinismo político y las operaciones sucias, y donde metodológicamente iremos alumbrando nuestro camino, refrescando nuestras mejores tradiciones.

Es que en la Provincia de Santa Fe, a partir de típicas “operaciones políticas” , se recurre maliciosamente a dudosos testimonios mediatizados, a burdas mentiras, contrariando la buena Política, lo que no es poco: trabajan -cómo han demostrado hacerlo en esta Provincia- a contramano de su gente, con una reconocida pretensión manipuladora, ya comprendida por la opinión pública.

Se trata de acciones políticas que muestran las peores prácticas de algunos grupos: sus deseos “imaginarios” -y no tanto- de hegemonía, de apropiarse de lo público, esto es: privatizar lo que es de todos en provecho propio, proclamando el “ir por todo”, esa vieja compulsión a lo hegemónico sin respetar diferencias ni consenso alguno.

Nuestro “quienes somos”: somos militantes del histórico Partido Socialista, el que -entre otros- nos legaran Alfredo L. Palacios y Guillermo Estévez Boero.

Por eso mismo, somos los que venimos a defender nuestra historia de militancia y nuestra vocación al servicio de la gente, que sintetiza nuestra tradición y, a defendernos de un grupete de facinerosos políticos, reiterados polizones de un agrupamiento “atrapatodo” que, en estas situaciones contribuye —una vez más, a descalificar la actividad, la política y, consecuentemente, a minar esta democracia que día a día estamos consolidando en Santa Fe, para la convivencia de su gente.

Todo esto no implica desconocer con nuestro destrato a las mejores tradiciones del Justicialismo y del Radicalismo, que respetamos desde la fuerza democrática que ostenta la idea y la práctica socialista.

El Partido y la Tradición Socialista

ALFREDO PALACIOS

“Acordémonos de quién dijo con gran verdad que la actitud pasiva es suicida, que la lógica de la ciencia es la acción, y que sólo los cerebros y las manos ocupadas son capaces de atenuar los males que aligen al mundo.”

Sucede que a más de un siglo, Alfredo Palacios, el primer diputado socialista electo en toda América, que fue un gran trabajador legislativo, en cuanto desde su banca impuladara varios proyectos de su autoría.

Asistimos a los primeros proyectos, algunos de los cuales convertidos en leyes (algunas aún vigentes), tratando la problemática social de los trabajadores, las mujeres, el trabajo infantil y el descanso dominical.

Consolidó sus ideas en una época de estudiante de Derecho, concibió y planteó un “Nuevo Derecho”, desde donde decidió que su título estaría al servicio de los andies, los humildes y desprotegidos de la sociedad, colocando en la puerta de su casa aquella famosa placa: “Dr. Alfredo Palacios Abogado. Atiende gratis a los pobres.”

Así, viene a cuento, que hace cien años se sancionó el primer instrumento legislativo para combatir la trata de personas en América Latina, la Ley 9143, conocida como Ley Palacios contra la trata de blancas y la rufianería. ¡Él fue un pionero!: un siglo atrás se sancionaba la ley contra la trata de personas, cuando hoy este flagelo sigue vigente golpeando tan duramente.

Con la Ley Palacios, el Estado Argentino fija su posición “abolicionista”, por la cual se castiga a quienes promuevan o faciliten el siniestro delito de la prostitución de personas menores de edad o de mayores cuando mediare violencia o engaño, a quienes estuvieran implicados en la trata de personas y a quienes mantuvieran casas de prostitución donde hubiere menores de edad o víctimas de trata.

Para celebrar la fecha de aquella sanción de ley, la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas en coordinación con la Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka, Bangladesh, en enero de 1999, instaura el 23 de septiembre como “Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños”.

GUILLERMO ESTÉVEZ BOERO.

“Ante el futuro de corrupción, ante el futuro de drogas, ante el futuro de guerras y de racismos que promete la estúpida sociedad de consumo que se nos impone, el Partido Socialista Popular levanta una futura patria socialista donde el hombre sea el señor de la tierra y el espacio, donde se reconozca como máxima riqueza de la nación a su pueblo y consecuentemente la salud pública y la educación sean los pilares de todo progreso y para que en un ambiente de libertad, de bienestar y de independencia nacional, se condene para siempre a la bohardilla de la historia a la expoliación del hombre por el hombre y de los pueblos por el capital” (23 de abril de 1972).

Su preocupación por vincular el pensamiento socialista a la cuestión nacional lo llevó -al igual que lo hicieran Juan B. Justo y Alfredo Palacios- a rechazar los dogmatismos, a imaginar las celebraciones del 1t de Mayo rodeadas de banderas celestes y blancas, a jerarquizar la celebración de las fechas patrias y a rescatar la literatura que sirviera de base a la formación de un pensamiento nacional. Su visión de la nacionalidad era superadora de los antagonismos y promotora de la integración de las distintas
identidades.

“Lo central hoy para nosotros es la derrota política del modelo; es un régimen falaz y descreído que ha montado un modelo que es no solamente -lo cual ya sería suficiente- inmoral, sino que es un modelo que indefectiblemente produce disociación, marginalidad, que está lanzando a miles de jóvenes a la prostitución, a miles de jóvenes a la violencia, a miles de familias a la desintegración y a una sociedad hacia el narcotráfico, hacia la droga”.

Como Ugarte y Palacios, intentó darle al socialismo un matiz fuertemente nacional. Consecuente con la época que le tocó reflexionar y vivir, opinó que “haber participado de la “Revolución Libertadora” fue uno de los grandes errores históricos del socialismo”. Esa frase refleja su honradez intelectual y su coherencia: ningún hombre que se dijera democrático podría haber aceptado un gobierno cuyo origen fuera la violación de la Constitución Nacional.

Inserto en su tiempo, nunca fue tentado por la violencia ni el terrorismo del rumbo que fuere, ni para respaldar a un gobierno de facto, ni para apoyar a la lucha armada de la guerrilla: nuestra militancia siempre se ha diferenciado de la práctica política del terror, promoviendo consensos amplios, planteando la democracia participativa como el complemento necesario de la democracia representativa.

“Creo que lo importante es pelear, capacitarse, que es lo que le da un sentido a la vida. Nosotros tenemos un gran ejemplo que fue la vida de Alicia Moreau de Justo. Una vida plena de sentido y plena de trascendencia, porque en cada momento le dedicó a lo que era más importante en ese momento.

No llegó desde comienzos de siglo hasta ahora, luchando contra el alcoholismo y el tabaquismo. Lo hizo en una época donde el alcoholismo realmente producía estragos en el seno de la clase trabajadora; en otra época trabajó para las costureras; en otra época, bajo la dictadura genocida, trabajó por los derechos humanos, después trabajó por la unidad del socialismo.

En fin, siempre jerarquizó correctamente qué era lo más importante de cada tiempo y esto a una vida le da raíces en la realidad, permite que esa vida florezca y dé frutos.

En ese momento yo creo que muchas existencias al margen de lo que pasa, no asumiendo el protagonismo en el combate contra el mal y en la construcción de una alternativa mejor, lo que hacen significativamente, sino que sumergen su existencia en la intrascendencia, en la cosa banal, en los valores del consumismo que llevan a su total desnaturalización, porque la inmensa mayoría no puede alcanzar los altos costos del consumismo, entonces se precipitan a las sensaciones primarias de la droga, de la violencia, de la patología de lo erótico. Ello culmina en la multiplicación de los males sociales contemporáneos,

como el Sida, la drogadicción, la delincuencia juvenil, que demandarán décadas para ser subsanadas y superadas; entonces cada día que dure este modelo promotor de esta bomba neurótica en esta sociedad, son muchos meses, quizás años de trabajo, para volver a retrotraernos y superar esos efectos. Si tenemos responsabilidad por nuestra juventud, por nuestros hijos, no la agotamos con hacerlos vacunar o con que hagan los deberes, sino en luchar por una sociedad diferente” (1997).

Ésta es la Política: este escrito no lo difundimos por el mero gusto de la réplica, de contrarrestar a grupos de choque especializados en ejercer violencia mediática hacia el “enemigo”…, esto no es vedetismo periodístico ni diletantismo, esto es la defensa del capital moral del Socialismo, índice que para muchos es hoy más que eso: es un horizonte deseable y posible.

Hoy día “tenemos la posibilidad de poder construir una sociedad mejor en tanto y en cuanto veamos en el diálogo, en la participación y en la transparencia, una vía que permita avanzar en la satisfacción de las necesidades de la población” (Hermes Binner, 2014).

Luis Gerardo Ortega
Secretario Gremial del PS

Nota publicada por el Diario La Capital de Rosario el 13/10/2014

Descargar En la huella de Palacios… despejando el camino