Pasaron las elecciones y finalmente Argentina eligió, desde ahora debemos iniciar una nueva etapa donde el dialogo debe ser profundo y prioritario para poder sacarnos de este pozo social y económico. El presidente electo prometió, en lo que fue su promesa de campaña más destacada, convocar a todo el arco político y conformar un gobierno de unidad nacional, cuestión ésta que es imprescindible para poner a de pie al país, parafraseando su slogan de campaña.

Pero no será tan sencillo, las dificultades van a ser muy grandes, el País está en ruinas y lo primero que tendrá que resolver es el hambre. ¿tendrá Alberto Fernández la suficiente capacidad y humildad de cumplir con su promesa? Para esto, habló de convocar a un Consejo Económico y Social (un viejo anhelo del socialismo quienes han presentado varios Proyectos de Ley en ese sentido, desde Estévez Boero a Binner, pero siempre fueron “ninguneados” en el Congreso incluso por algunos que hoy lo promueven), una gran herramienta que sería de vital importancia si lo que realmente se desea es cerrar la “Grieta”, pero todo dependerá de la veracidad de su intención y cuáles serán las atribuciones del mismo.

El 27 de octubre ganó una fuerza política pero no podemos afirmar HOY que ganamos todos hasta que tengamos las certezas suficientes de que vamos por el camino correcto y para esto debemos esperar al 10 de diciembre y constatar si las promesas fueron solo eso o si de verdad está la voluntad de revolucionar la historia política argentina y convocar a todos los sectores a participar de la reconstrucción del país. No obstante, también es necesaria la generosidad del resto del arco político y social para aceptar la invitación (en caso de llegar) a terminar con las confrontaciones y ponerse a laburar; deben ser la solidaridad, la empatía y la honestidad los motores que lleven adelante este nuevo tiempo. ¿estarán todos dispuestos a hacerlo?

En Misiones nos espera un trabajo mucho más complejo, debemos seguir luchando contra un gobierno provincial con características feudales, que lo avalan el 70 % de los votos obtenidos en junio a partir de la fraudulenta Ley de Lemas y es el enorme problema que tenemos aquellos espacios políticos que siempre hemos luchado para cambiar este sistema electoral corrupto por otro totalmente opuesto. Tener la suficiente fuerza y capacidad de hacernos oír y poder convencer al resto de los espacios políticos que acompañen decididamente el pedido de una Reforma Política seria que incluya la Boleta Única de papel, algo que desde hace años venimos pidiendo para transparentar nuestros procesos eleccionarios.

En nuestra provincia la desigualdad sin dudas es el problema más grave y es el que tenemos que atender de manera urgente y claramente no es el gobierno del Frente Renovador el que lo haga, ya que en 20 años de “gestión” jamás tuvo la intención de combatirla. Es preciso y perentorio construir una fuerza política capaz de aglutinar a todos aquellos sectores del campo popular y progresista que estén dispuestos a transformar la provincia a partir de valores tales como la solidaridad, transparencia, honestidad y por sobre todas las cosas dejando de lado cualquier intención personalista, todo siempre en el marco del dialogo.

Un nuevo tiempo se inicia, va a ser muy difícil de llevar el “barco” a buen puerto, pero si hay decisión política de hacerlo y aquello del Consejo Económico y Social no es más que una simple promesa de campaña, el Acuerdo por un gobierno de unidad nacional, puede ser una realidad. Lo que si es una certeza es que la lógica actual debe cambiarse concluyentemente, es tiempo de los trabajadores, de reivindicar a los jubilados, de seguir conquistando derechos, es momento de definir un futuro y debe ser feminista, inclusivo y ecológico