Por: Mónica Fein (Intendenta de Rosario)

En los últimos meses hemos participado de un debate planteado a nivel internacional y nacional, en el que se discutía cuál debe ser la responsabilidad del Estado en salud. Si se piensa que las prestaciones de salud tienen que brindarse según la capacidad económica de cada ciudadano, entonces el Estado define paquetes para los que no tienen capacidad de pagar. Pero si lo pensamos como un derecho que debe igualar, que debe permitirnos independientemente de dónde nacemos, de la obra social que tenemos, del barrio en que vivimos, llegar a las mismas condiciones de acceso y calidad, entonces la responsabilidad del Estado va más allá de un conjunto de servicios básicos.

En Rosario hemos definido hace muchos años la posición de la ciudad en este debate. Hemos construido un sistema de salud único en el país, con recursos destinados a pensar la integralidad y el acompañamiento a los usuarios. Un sistema de salud que fue pensado y organizado desde donde vive la gente para garantizar igual acceso, iguales garantías, una atención oportuna y eficaz. Estamos muy orgullosos de lo que hemos construido y de lo que estamos construyendo.
Hoy no hay quien dude de la fortaleza de la salud pública en Rosario no sólo por la extensión del sistema, sino también por el compromiso de sus equipos con la innovación y la eficacia de los procesos de atención y cuidado. Esto es lo que se reflejó en esta semana en los espacios de encuentro que se planificaron para celebrar los diez años del traslado al actual edificio del Hospital Clemente Álvarez.
Sólo puede innovar aquel que está dispuesto a asumir el desafío de lo que parece imposible. Fue ese impulso, esa valentía, la que nos permitió hace diez años, con el liderazgo del entonces intendente Hermes Binner, pensar un nuevo edificio para el Heca. Y no sólo un nuevo edificio: un edificio que pudiera alojar cambios que veníamos pensando en la manera de organizar el cuidado en el hospital y en la red en su conjunto. Fue una tarea que compartimos entre todos y fue el impulso colectivo el que nos permitió sortear las dificultades que se presentaron en el camino.
Se destaca hoy el Heca por la excelencia en clínica y cirugía, y es el hospital de referencia de todo el sur provincial en trauma y emergencia. Si miramos los diez años que transcurrieron desde que abrimos las puertas del “nuevo” Heca, podemos ver que el cambio no fue sólo físico. En el transcurso creamos la Unidad de Procuración de órganos y trasplantes, lo que nos ubica hoy entre los primeros lugares del país en donación de órganos y tejidos; mediante acciones coordinadas entre público y privado incorporamos un Área de Hemodinamia lo que amplió la capacidad de diagnóstico y tratamiento de patologías neuroquirúrgicas, cardiológicas y el trauma.
También hemos avanzado repensando las dinámicas de organización del trabajo en salud, desde una perspectiva que nos permite enlazar las acciones de todos los que participan en el abordaje de un problema, no sólo al interior del hospital, no sólo al interior del área de salud, sino atravesando la ciudad en su conjunto. Así surgieron dispositivos de articulación que nos permitieron alojar la urgencia como un punto de adscripción al sistema en su conjunto, garantizando la integralidad y continuidad para acompañar las distintas problemáticas que irrumpen en el hospital, que desbordan lo biológico, lo orgánico. Como ejemplo de estas transformaciones, siguiendo la Ley de Salud Mental y las propuestas de desmanicomialización, las crisis subjetivas no son derivadas a establecimientos monovalentes sino que se adscriben en un servicio de clínica, que activa las articulaciones interdisciplinarias necesarias para poder realizar el acompañamiento inicial y su posterior tratamiento en el espacio de la red de salud que sea más oportuno. O cuando ingresa un herido de arma de fuego, se activa el Dispositivo de Intervención ante la Violencia Armada (Disva) que también trasciende el ámbito sectorial, y que desarrolla una delicada labor que busca adentrarse en la trama social y territorial de la persona asistida. En parte, el trabajo del Disva logró reducir la reincidencia de ingresos de jóvenes baleados en el Heca. Una disminución que tuvo su origen en el reconocimiento del problema y en la articulación de distintos programas e instituciones del Estado para dar una respuesta amplia a cada situación.
En esta dinámica el sistema de salud de Rosario trasciende sus fronteras: las transformaciones y los problemas sociales generan nuevos conceptos, nuevas formas para desarrollar el cuidado de la salud. Así sucedió diez años atrás, cuando pensamos un nuevo hospital para el siglo XXI, y así sucede hoy día a día en cada punto de la red. Celebramos los diez años del nuevo edificio del Heca porque es un hito que nos recuerda una vez más que la excelencia también puede encontrarse en lo público.