Por: Paolo Etchepareborda (Presidente del Partido Socialista de Río Negro)

A 41 años de ese día negro en la historia nacional, quizás uno de los temas más discutidos sigue siendo el de la identidad.

Quienes tomaron por asalto el gobierno de nuestro país, tenían bien en claro que el enemigo principal de su proyecto era la identidad nacional y popular arraigada profundamente en amplios sectores de la clase trabajadora y estudiantil, generada en las ideas fundantes del socialismo y un grupo importante de intelectuales como Arturo Jauretche y Scalabrini Ortíz, que sin proponerlo, dieron forma a la construcción identitaria del peronismo.

Fue precisamente ahí donde atacó la dictadura cívico-militar. Sobre quienes, fueran o no parte de la revolución armada y mostraran un fuerte compromiso con la defensa de los intereses comunes de las mayorías nacionales.

Fue la década de 1970 en nuestro país una incubadora de ideas y acciones que pretendían construir un modelo económico y político que consolidara cultural, económica y socialmente las ideas socialistas que había llevado a la práctica, parcialmente el peronismo, pero que por su propia esencia movimentista no había podido consolidarse por encontrar en su interior resistencias difíciles de quebrar vinculadas a sus identidades conservadoras.

Fue así que la última dictadura propició, pensó y ejecutó un programa sistemático para borrar la identidad nacional y socialista en donde su principal acción fue la de hacer desparecer gran parte de una generación que entendía y compartía este objetivo popular. Además de apropiarse de sus hijos para borrar así cualquier huella de identidad nacional y popular, intentando en gran parte de ellos mutarlas por identidades ajenas, alejadas de los ideales de sus padres y madres.

41 años después seguimos dando esa disputa de identidad, registrando así, momentos de mayor conciencia colectiva como pueblo y otras –como ahora- donde importante cantidad de compañeras y compañeros con pertenencia a esa gran mayoría nacional, casi en un gesto de derrota, confunden su propia identidad, pensando como el poder y acompañando estáticamente sus políticas.

Por ello desde el Partido Socialista creemos que ésta es la gran batalla que, al igual que ayer, hoy debemos seguir dando en el campo popular. Una batalla que es profundamente cultural, una batalla que sigue siendo de clase, pero además es feminista y ambiental, una batalla para recuperar nuestra conciencia de pueblo, una batalla para no encandilarnos con falsas luces.

Ayer nuestra identidad fue apropiada por la fuerza, por ello y como única razón para homenajear a los 30.000, no neguemos ni entreguemos nuestra identidad. Tenemos ejemplos de resistencia en los cuales podemos fortalecernos: las mujeres que se movilizan por sus derechos, los colectivos de género que luchan por la igualdad, las comunidades originarias, los trabajadores y trabajadoras que se resisten a pagar las consecuencias de los ajustes del gobierno de macri y sus cómplices a lo largo y ancho del país, -Río Negro es un claro ejemplo-, y la histórica lucha de madres y abuelas de Plaza de Mayo como tantos otros ejemplos de resistencia.

“Por los 30.000 compañeros detenidos, desaparecidos. Presente!!! Ahora y siempre!!!”