Es casi tres veces menor que el promedio nacional. En 2018, cuatro chicas menores de 14 años parieron en centros de salud municipales. Otras dos accedieron al aborto legal. Desde el municipio recalcan que ante un embarazo infantil se activa un alerta de abuso sexual

Cuando apenas empezaba el milenio 2,5 de cada mil bebés que nacían en Rosario habían sido paridos por niñas menores de 14 años. Casi 20 años después, esta tasa bajó a la mitad: 1,3. La ciudad tiene una de las cifras de niñas y adolescentes madres más bajas del país. La media nacional es de 3,6 por cada mil nacimientos. Por año en el país casi 3 mil niñas de entre 10 y 14 años se convierten en madres. Son 8 por día, una cada tres horas. En Rosario el año pasado hubo cuatro niñas de 13 años que parieron en la salud pública y dos de la misma edad que accedieron a un aborto legal, contemplado en el Código Penal argentino desde 1921 en las causales de violación y riesgo de salud.

La legislación nacional establece que tener relaciones sexuales con niñas y niños menores de 14 años es abuso sexual. “Además de considerarse una violación, el embarazo de una niña es de alto riesgo para su salud. Lo ideal sería que ninguna niña se convierta en madre. En la baja (de la tasa) hay que rescatar el trabajo que hacen los equipos de los centros de salud barriales”, explicó el director de Salud Sexual de Rosario, Daniel Teppaz.

La tasa de fecundidad se mide con la cantidad de bebés nacidos vivos. Al igual que la mortalidad materna, es un indicador de salud que está directamente relacionado con  las condiciones sociales en las que se vive. Las niñas que viven en situación de pobreza son las más vulnerables. “En la medida en que la sociedad mejora, tiene mejores servicios, crece la escolaridad, las adolescentes y las niñas tienen mayor información y calidad de vida, baja la tasa de fecundidad. Y aumenta cuando las condiciones sociales son malas”, describió Teppaz.

En Rosario la tasa de fecundidad de niñas de hasta 14 años bajó a 1,3 por cada mil. Si bien el descenso empezó a principios de los 90 –cuando era de 3,5– la curva decreciente más importante se registra desde 2007. También bajaron los embarazos de adolescentes de 15 a 19 años. La media nacional indica que 68 de cada 1.000 madres son adolescentes. En Rosario son 35, casi la mitad.

Alerta

Según Teppaz, todos los casos de embarazos de niñas fueron detectados en los más de 80 centros de salud barriales. Cada vez que aparece uno se activa una alarma de abuso sexual y se da un acompañamiento a la niña y a la familia con un equipo interdisciplinario, que está formado por profesionales de la salud, psicólogos y trabajadores sociales del centro barrial con apoyo de la Secretaría de Salud.

La decisión de abortar no es del equipo, sino un resultado del acompañamiento. El bienestar de la niña es el principal objetivo. La alerta también se activa cuando una nena menor de 14 se acerca a un centro de salud a pedir un método anticonceptivo, esté acompañada o no por un familiar. “El programa nacional establece el derecho a la anticoncepción desde los 14. Si tiene menos no se niega ni se da automáticamente. Se acompaña con psicólogos para descartar que haya un abuso sexual detrás”, explicó Teppaz.

El año pasado fueron 14 las niñas de hasta 14 años que se convirtieron en madres en Rosario. Diez de ellas tenían 14 y cuatro tenían 13. En 2018 y 2017 no hubo ninguna embarazada de 12 años o menos. Teppaz explicó que en muchos casos las niñas llegan a la atención pública al momento del parto porque no sabían o escondieron que estaban embarazadas.

Si bien cualquier embarazo de niñas menores de 14 años se considera violación, hay casos en los cuáles las nenas quedaron embarazadas de novios de la misma edad o apenas más grandes y no sabían cómo cuidarse.

En todos los casos el embarazo de una niña es considerado de riesgo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el embarazo de una niña de 10 a 14 años es seis veces más peligroso para la salud que el de una persona gestante adulta. En el caso de las adolescentes de 15 a 19 el riesgo es dos veces mayor.

Interrupción legal

En 2018 dos niñas de 13 años accedieron a una Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en el sistema de salud pública de Rosario. La Justicia no intervino en la decisión de abortar sino en la investigación del abuso. Cuando las niñas acceden a un aborto legal, las y los profesionales de la salud envían el material genético al Instituto Médico Legal para que avance la investigación.

Los abortos en los casos de niñas embarazadas se hacen siempre con internación, a diferencia de las ILE a las que acceden personas gestantes adolescentes y adultas, quienes pueden elegir entre hacerlo en su casa con pastillas de misoprostol o en el hospital con aspiración manual endouterina (Ameu), que tampoco necesita de internación.

Para las niñas el método varía según la edad gestacional. Cuando el embarazo no es avanzado, los profesionales lo practican con Ameu. Si es más avanzado, se practica con misoprostol con dosis más altas que las indicadas para el primer trimestre. En todos los casos, la interrupción es con sedación, con el objetivo de cuidar a las niñas y no generarles traumas a futuro. Hasta el momento, en ningún caso se usó la cesárea como método. “No está en los protocolos”, explicó Teppaz.

Según el funcionario cada caso de embarazo infantil es complejo y requiere de todos los esfuerzos para no dañar a la niña. “La intervención de los equipos no termina con la ILE o el parto. Hay un seguimiento año a año de la salud sexual de la niña y de la familia. Los profesionales de los centros de salud tienen un conocimiento de cómo es la historia de cada familia porque están en el barrio. Conservar los lazos de confianza es fundamental para seguir haciendo una buena atención clínica”, agregó.

Mortalidad cero

La provincia de Santa Fe es una de las diez que adhirió al protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE). Lo aplica con un criterio de ampliación de derechos en base a la definición de la OMS de la salud como física, psíquica, emocional y social.

Rosario tiene una experiencia modelo: desde 2012 no murió ninguna persona gestante por un aborto clandestino. Los profesionales del sistema de salud municipal hacen un promedio de entre 500 y 600 interrupciones anuales, un número estable en la última década. La mayoría se hace con misoprostol, que permite abortar de manera ambulatoria, es decir, la persona puede hacerlo en la casa en el momento que prefiera, con el seguimiento del médico o la médica de cabecera antes y después. Desde 2016 también hacen abortos legales con el método de Ameu.

Educación sexual para decidir

En los últimos años en Santa Fe la Educación Sexual Integral (ESI) se convirtió en una herramienta clave para detectar los abusos. En las jornadas de ESI niños, niñas y adolescentes aprenden a diferenciar los vínculos afectivos de los abusivos, identifican situaciones de violencia, conocen su cuerpo y cómo cuidarlo y trabajan en el respeto de la diversidad.

Los casos de abuso también se registran ante la sospecha de docentes, que están obligados a denunciar. En el ciclo lectivo 2018 el Ministerio de Educación detectó 422 situaciones de abuso en los niveles inicial, primario, secundario y terciario. La mayoría fue en las regionales más pobladas, lo que incluye Rosario y Santa Fe.

La ley de ESI fue pensada de manera integral para que atraviese todas las materias desde el jardín hasta los estudios terciarios. No se reduce a las clases de biología ni se trata sólo que chicas y chicos sepan cómo prevenir un embarazo o cuidarse de las enfermedades de transmisión sexual. Busca pensar y construir vínculos libres de todo tipo de violencia a partir del respeto a la diversidad sexual y a las mujeres. También sirve para que puedan diferenciar el cariño del abuso sexual.