Declaración de Buenos Aires

Argentina vive horas claves. Este año, en medio de una profunda crisis social, política y económica, los ciudadanos volveremos a las urnas. Una vez más, tenemos la oportunidad de definir nuestro futuro.

El momento del país nos obliga a reflexionar. Nos invita a pensar qué es lo que queremos, cuál es el proyecto al que aspiramos, qué queremos hacer con ésta, nuestra casa común.

En  un  país  con  una  política  degradada  por  la  falta  de  ética  pública,  agobiado  por  el  fracaso  de proyectos  económicos  diversos,  y  lacerado  por  la  injusticia  social,  los  representantes  de  las principales  fuerzas  políticas  tenemos  una  gran  responsabilidad:  escuchar  a  las  mujeres  y  a  los hombres   de   nuestra   patria,   proyectar   sus   sueños,   concretar   sus   ilusiones,   y   promover herramientas que contribuyan a concretar el sueño de esa Argentina de paz y de progreso.

Atravesamos  una  crisis  profunda.  El  actual  gobierno  no  ha  logrado  resolver  los  principales problemas sociales, económicos y políticos como se había comprometido. Y tampoco ha evitado que  surjan  nuevos,  agravando  la  compleja  herencia  recibida.  Día  a  día,  miles  de  argentinos  son expulsados del mercado de trabajo, otros miles caen bajo la línea de la pobreza perdiendo toda posibilidad  de  emprender  su  propio  futuro.  Las  cifras  no  tienen  rostro.  Pero  sí  lo  tienen  las víctimas de estos desaciertos. Son mujeres y hombres reales, que sufren cada día el fracaso de los sucesivos  gobiernos  y  de  sus  políticas,  quienes  pese  a  todo  siguen  poniendo  su  voluntad  y  su esfuerzo para construir esta nación. A ellos es a los que la política seria y responsable está llamada a representar.

Nuestro país precisa crecimiento y eficiencia económica, también justicia social y distributiva. Para ello es necesaria la política. Una política que una y no que divida ni fracture. Una política que mire de  frente  al  país  real.  Una  política  para  el  futuro  que  no  nos  deje  atrapados  entre  las  falsas antinomias del pasado.

Para  salir  de  la  grave  situación  en  la  que  estamos,  para  avanzar  hacia  un  país  para  todos,  para favorecer   el    desarrollo   y   la   justicia,   necesitamos   unidad   nacional    para    superar   falsos antagonismos.  Ninguna  fuerza  política  por  sí  sola  es  capaz  de  sacarnos  de  la  profunda  crisis económica, social, institucional y moral que nos atraviesa.

Es preciso que mujeres y hombres de distintas tradiciones políticas y sociales, se comprometan a poner  el  país  en  el  camino  del  desarrollo,  la  inclusión  y  el  crecimiento  económico  con  justicia social.  Peronistas,  radicales,  socialistas,  progresistas.  Ciudadanos  y  ciudadanas  independientes comprometiéndose     con     el     país,     organizaciones     sociales,     empresarios,     trabajadores, investigadores: todos juntos en una misma mesa para cumplir el sueño de un país posible.

En  la  mesa  argentina  de  la  concertación  necesitamos  de  un  acuerdo  amplio  y  superador,  que prestigie  la  política  como  herramienta  para  la  transformación  con  equidad.  Cada  cual  con  suidentidad, pero con la convicción de estar aportando a una causa mayor: la de una Argentina justa, plural, democrática y desarrollada.

Nuestro   pueblo   quiere   trabajo   digno,   educación   pública   de   calidad,   instituciones   sólidas, democracia robusta, federalismo moderno. Nuestra ciudadanía apuesta por un país en  el que  la corrupción  sea  desterrada  y  la  ética  pública  sea  la  norma  de  la  política.  La  honradez  y  la transparencia deben volver a ser la piedra angular de los asuntos públicos.

No   estamos   obligados   a   elegir   entre   Estado   y   Mercado.   Una   Argentina   pujante   y   fuerte, socialmente justa y económicamente desarrollada, solo puede construirse con un Estado presente, capaz de regular y habilitar la concreción de los mejores proyectos ciudadanos.

Una Argentina del futuro solo puede hacerse con un mercado competitivo y no monopólico, con un  empresariado  dispuesto  a  promover  el  desarrollo  y  no  la  especulación,  con  un  estado  que apoye el desarrollo científico y tecnológico. El país necesita de los trabajadores, de los pequeños y medianos   empresarios,   de   los   emprendedores,   de   los   productores   agropecuarios,   de   sus intelectuales, sus jóvenes, de sus mayores, de las mujeres y los hombres de todas las provincias, porque un país justo es también un país federal. Argentina necesita de todos y todas.

Desarrollo, justicia social, transparencia y ética:

Un Frente progresista y federal, precisa tener clara la dirección y el camino que se propone. Una concertación  solo  puede  formarse  priorizando  una  serie  de  ejes  centrales  que  cimenten  la República que queremos.

El programa de acción del Frente se basa en una economía que garantice crecimiento y desarrollo a  los  diversos  sectores  de  la  producción  y  el  trabajo.  Por  una  sociedad  justa,  en  la  que  los  que menos tienen sean los primeros beneficiarios del progreso, a través de políticas de Estado que los coloquen en el lugar que merecen: el de una ciudadanía con plenos derechos. Una nación con un federalismo  colaborativo  y  real,  en  el  que  las  provincias  participen  en  pie  de  igualdad  en  las decisiones,  aportando  sus  capacidades,  sus  recursos  y  sus  experiencias,  y  recibiendo  lo  que  les corresponde.

Nuestra guía es el respeto a la ley, la vigencia absoluta de los derechos humanos, el compromiso permanente con la división de poderes, y la garantía total de transparencia y ética en los asuntos públicos. Nuestra construcción es republicana. Aspira a mejorar la democracia, a darle volumen, a garantizar libertad con igualdad y dignidad.

No estamos condenados a elegir entre corrupción o ajuste, ni a optar entre ineficiencia e injusticia social.  Estamos  para  más.  Nuestro  país  nos  convoca  a  algo  grande.  Tenemos  la  posibilidad  de hacer,  aquí  y  ahora,  de  Argentina  un  país  de  bienestar,  que  garantice  y  amplíe  los  derechos ciudadanos a todas las personas.

La unidad no implica pérdida de identidad. Los proyectos comunes solo pueden construirse desde la diversidad y la construcción de una visión común de la Argentina a la que aspiramos.

Este  Frente  Progresista  y  Federal  deberá ser tributario de  los legados de  las luchas y conquistas sociales del pasado,  a la vez que  capaz de  incidir con voluntad transformadora en  los dilemas  y desafíos del presente y del futuro.

Un Progresismo atento a encarnar siempre la idea de lo nuevo, dispuesto a proponer soluciones originales a los desafíos de su tiempo histórico, con un claro compromisos social con el bienestar humano, la igualdad, la justicia y la libertad.

Esta propuesta política nace de ese consenso,  de esa vocación. Y nace, sobre todo,  de acuerdos estratégicos para sacar al país adelante. Tenemos valores, tenemos ideas y podemos generar las políticas públicas necesarias para hacer posible nuestros planteos y aspiraciones.

Nuestro país reclama una alternativa a los fracasos del pasado y a los del presente. Nuestro país necesita  saldar  deudas  históricas  y  nos  convoca  a  hacer  más.  Una  propuesta  federal  en  su conformación y progresista en sus contenidos.

No  convocamos  “en  contra  de”  sino  “en  favor  de”.  En  favor  de  una  Argentina  justa  y  solidaria, inclusiva y democrática. En favor de los que producen y trabajan. En favor de los más postergados y de los que cada día construyen este país. De las mujeres y los hombres que siguen pensando que el esfuerzo común vale la pena, que cuestionan la política como herramienta de enriquecimiento personal   y   reprochan   la   frivolidad   de   quienes   miran   al   resto   con   superioridad   de   clase. Convocamos a quienes tienen sueños y quieren ser protagonistas de la construcción de un mejor futuro. Por una Argentina igualitaria, moderna y desarrollada.