Por: Marcial Sorazábal

Jóvenes socialistas del mundo nos encontramos en Rosario. Debatimos, reflexionamos, aprendimos e imaginamos un planeta mejor. Coincidimos en muchas ideas para fortalecer propuestas globales que debe impulsar la izquierda democrática, convocando cada vez más a la ciudadanía.

Emociones se disparaban en varias direcciones. Fue la primera vez que el Consejo Mundial de IUSY se reunió fuera de Europa, y lo hizo en lo que para nosotros es un faro indiscutido de las políticas que el socialismo practica para transformar: Rosario y la provincia de Santa Fe. Asimismo, el 24 de marzo, y dada la importancia de nuestra historia, marchamos con todos ellos por memoria, verdad y justicia al cumplirse 41 años del más sangriento golpe militar que sufriera nuestro país.

En un contexto global de profunda dinámica: era de revoluciones tecnológicas, comunicacionales, del big data y la psicopolítica; del capitalismo que hace cada vez más evidente sus contradicciones, aumentando desigualdades a punto tal que 8 personas concentran la misma riqueza que la mitad de la población mundial; y de un mercado laboral que necesita cada vez menos personas para producir más bienes; las ideas socialistas, lejos de estar oxidadas, están más vigentes que nunca porque son necesarias para revertir la inviabilidad de este sistema.

Estamos ante el desafío (y la oportunidad) de democratizar nuestras democracias y de renovar esperanzas en la política como herramienta de transformación. Cuando la política y la historia, la literatura o el arte, cuando la cultura y la realidad no nos incomoda nos vence, cuando nos tranquiliza y nos conforma nos derrota. De nada sirve si no nos sentimos derrotados ante la injusticia y la pobreza, ante un pies descalzo o una panza hambrienta.

Populismos, desigualdades, barreras migratorias y xenofobia, cambio climático y límites de las democracias actuales fueron algunos de los temas centrales que nos permitieron llamarnos a la acción con agendas renovadas. No es vaciando nuestra propuesta histórica la manera en que debemos hacer política hoy; leyendo correctamente la realidad debemos reformarlas, repensarlas, fortalecerlas y profundizarlas. “Renovarnos o no crecer” parece ser la consigna. Renovarnos para no perecer. Desafiar límites y utilizar nuestra tradición política con creatividad, audacia e imaginación para reinventarnos. Fomentar redes y no pirámides, cambiar jerarquías por redarquías, fortalecernos desde todos los rincones, generando propuestas que inviten a sumar, que constituyan verdaderas convocatorias abiertas, generosas y plurales, en permanente diálogo ciudadano.

Los datos más relevante para Argentina tienen que ver con la incorporación de nuestro querido MNR como miembro de IUSY, aceptado por el voto unánime del Consejo, constituyendo un logro político de mucha significación para nuestra organización política.

El Consejo también dió su total apoyo, mediante resolución, a la campaña “no a la baja” para frenar el intento por parte del gobierno nacional de bajar la edad de punibilidad de niños y niñas. Recomendando discutir un sistema penal juvenil que respete las garantías constitucionales y los tratados internacionales. Fomentando, a la vez, un Estado activo que piense con y desde los jóvenes políticas públicas con el fin de promover la participación y inclusión social que faciliten el desarrollo de un proyecto de vida.

Manifestó por escrito, también en Consejo, una profunda preocupación por la situación política, económica y social que atraviesa a nuestro pueblo. Las críticas al gobierno de Macri se centraron en los niveles de pobreza, desigualdad, empleo, cierre de fábricas, inflación, educación y políticas de igualdad de género. Y sobre el final del encuentro, realizó un grato reconocimiento a Rosario y Santa Fe por las políticas publicas de transformación, inclusivas y transformadoras, progresistas; sobre todo en materia de salud, cultura, educación y juventudes.

Terminado este evento histórico, cada uno en su país pero en el mismo planeta, renovamos entusiasmo y energías, discutimos lo local desde lo global y lo internacional desde nuestras particularidades, aumentando las ganas y alimentando nuestros sueños para seguir cambiando el mundo.

Fuente: La Vanguardia