Según un relevamiento nacional, nuestra provincia es la única que publica la información en su página web. La ministra Balagué disertó en la presentación del informe, donde apuntó a que su uso debe ser “en favor de la implementación de políticas públicas”, como en el caso del programa “Vuelvo a Estudiar”. 

La falta de un alumno en el aula es siempre un fracaso del sistema educativo. Aunque parezca ingenuo decirlo, un banco vacío por un chico que ha sido empujado a realizar una tarea que no sea su formación, en favor de mayor equidad social, es algo que debería avergonzarnos a todos. Y pedir de forma impostergable una solución debiera ser un parámetro indiscutible en pos de una democracia más plena. Sin embargo, en nuestro país las estadísticas indican que más de 600 mil niños, niñas y adolescentes en edad escolar no concurren a clases.

Frente a esta amarga cifra, que este año unos 600 chicos de la ciudad de Santa Fe hayan retomado sus estudios tendría que enorgullecernos. El número crece a 20 mil en toda la provincia desde que comenzó el “Vuelvo a Estudiar”; un programa dependiente del ministerio de Educación que busca, casa por casa, a quienes abandonaron la secundaria por motivos diversos.

Estos datos formaron parte de la exposición de la ministra de Educación por Santa Fe, Claudia Balagué, en un seminario en el que participaron distintos funcionarios y especialistas en la materia. En el encuentro, organizado por el Observatorio Argentinos por la Educación, se presentó un informe del estado de los sistemas de información educativa en el país y se debatió en qué medida estos pueden ayudar a elaborar políticas públicas en favor de la ciudadanía.

Según el relevamiento del Observatorio, de 23 provincias sólo 7 tienen un sistema de información propio que permite conocer la asistencia de al menos el 90% de los estudiantes. A su vez, otras 7 reportaron que el sistema informa la cantidad de días de clases que efectivamente se dan en el año. De ellas, sólo Santa Fe respondió que publica los datos en su página web.

Políticas con datos 

“¿Datos para qué?, ¿Con qué objetivos?”, comenzó su exposición Balagué. La respuesta planteada pretendió hacer ver que la gestión de datos masivos es una herramienta más, con su debida importancia, en favor de la implementación de políticas públicas; entendiendo que no hay entes aislados, que se puedan ubicar entre una ordenada y una abscisa, que respondan a una decisión social.

“Cuando uno se plantea la construcción de políticas públicas es necesario tener en claro los objetivos para que los datos y la información cobren valor. Los datos sirven para que, con su procesamiento y análisis, se puedan tomar mejores decisiones y retroalimentar las políticas dirigidas a mejorar la vida de los ciudadanos”, desarrolló la ministra, en el panel en el que disertó junto a su par de San Luis, Paulina Calderón.

Para el almacenamiento de datos, Santa Fe cuenta con un Data Center centro de datos- que está ubicado en las inmediaciones de la Casa de Gobierno. Es un edificio de tres pisos donde se almacena el grueso de la información estadística de todos los ministerios provinciales. Este cerebro informático cuenta también con una sala cofre que sostiene los “datos críticos” ante cualquier eventualidad o accidente. Además, la construcción tiene cinco kilómetros de fibra óptica y mil servidores que hacen al funcionamiento de la estructura.

El mencionado “Vuelvo a Estudiar” es un caso testigo de qué se puede hacer con los datos educativos. Con la información en mano, los equipos que trabajan en el programa saben exactamente a qué escuela asistieron los jóvenes previamente y dónde es su domicilio. Así, se realizan visitas a las familias para pensar en conjunto una estrategia que les permita finalizar sus estudios. Como si fuera poco, el sistema también permite identificar a los alumnos con alto índice de inasistencias, lo que genera una alerta previa al abandono.

Balagué destacó que estos sistemas de gestión de datos “requieren de mucha confianza en qué se va a hacer con ellos”. En ese sentido, mencionó que otra de las virtudes es la digitalización del sistema, que permite acceder a la información desde cualquier dispositivo móvil. “Tenemos un manejo de datos selectivo para que los directores, supervisores y asistentes escolares puedan tomar decisiones a nivel comunitario desde su celular, notebook o tablet”.

El tener en mano este tipo de información desagregada posibilitó, en el caso de los docentes y asistentes escolares, trabajar en auditorías especializadas. La ventaja ahora está puesta en que se realizan de manera seleccionada y dirigida de acuerdo a los datos tabulados, generando un ahorro de gastos en su funcionamiento.

“A modo de ejemplo, hemos reducido en un 50% el ausentismo docente, por medio de un mejor control de licencias médicas, detectando que había médicos que daban certificados a muchos docentes que ni siquiera eran de su jurisdicción”, ejemplificó Balagué frente a la atenta escucha de los presentes.