{"id":13594,"date":"2026-05-23T22:45:50","date_gmt":"2026-05-23T22:45:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.partidosocialista.org.ar\/wp\/?p=13594"},"modified":"2026-05-23T22:52:57","modified_gmt":"2026-05-23T22:52:57","slug":"argentina-ante-una-crisis-de-horizonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.partidosocialista.org.ar\/wp\/argentina-ante-una-crisis-de-horizonte\/","title":{"rendered":"Argentina ante una crisis de horizonte"},"content":{"rendered":"<p><strong>1. El malestar social y<\/strong> <strong>la necesidad de reconstruir una esperanza colectiva<\/strong><\/p>\n<p>La Argentina atraviesa una situaci\u00f3n extremadamente compleja. La crisis social se combina con turbulencias econ\u00f3micas, una polarizaci\u00f3n persistente y una sucesi\u00f3n de esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n que profundizan el desencanto con la vida p\u00fablica. En ese clima, la convivencia democr\u00e1tica se degrada, los lazos colectivos se debilitan y la idea de un horizonte com\u00fan parece cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de sostener. Lo que est\u00e1 en juego no es solo c\u00f3mo atravesar una coyuntura dif\u00edcil, sino qu\u00e9 modelo de pa\u00eds queremos construir despu\u00e9s de a\u00f1os de frustraci\u00f3n, inflaci\u00f3n, desigualdad y desencanto con la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La pregunta que vuelve a los hogares, a los lugares de trabajo, a las universidades, a las pymes, a los barrios y a las ciudades es <strong><em>qu\u00e9 pa\u00eds puede ofrecer todav\u00eda un horizonte de vida digna.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El gobierno de Javier Milei lleg\u00f3 al poder expresando un malestar real. Hab\u00eda cansancio frente a una econom\u00eda que no ordena la vida cotidiana, frente a un Estado que muchas veces no llega a tiempo, frente a privilegios injustificables y frente a una dirigencia que, en demasiadas oportunidades, pareci\u00f3 hablar m\u00e1s de s\u00ed misma que de los problemas de la sociedad. Pero una cosa es reconocer las razones de ese enojo y otra muy distinta es aceptar que la salida deba ser la crueldad, el s\u00e1lvese quien pueda, la destrucci\u00f3n de lo p\u00fablico o el desmantelamiento de todo aquello que permite vivir en comunidad.<\/p>\n<p>El socialismo no subestima el malestar social. Lo escucha, lo comprende y lo toma en serio. Pero tambi\u00e9n advierte que ese malestar est\u00e1 siendo utilizado para justificar un proyecto profundamente regresivo, desigual y autoritario. <strong><em>En nombre de la libertad, el gobierno impulsa una idea restrictiva de la vida com\u00fan: cada persona librada a su suerte, cada familia obligada a resolver como pueda aquello que antes formaba parte de una trama m\u00ednima de protecci\u00f3n social.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Esa orientaci\u00f3n se advierte en salarios que pierden poder de compra, precarizaci\u00f3n e informalidad laboral que crece, jubilaciones empujadas al l\u00edmite, hogares que ajustan comida, medicamentos, alquileres o tarifas, universidades bajo amenaza presupuestaria, organismos cient\u00edficos desfinanciados, hospitales exigidos, provincias con recursos menguantes y obras p\u00fablicas paralizadas. \u00a0<strong><em>Lo que se presenta como austeridad y orden econ\u00f3mico termina siendo abandono.<\/em><\/strong><strong><em> retroceso social y debilitamiento democr\u00e1tico. \u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Para el Socialismo la cuesti\u00f3n central sin resolver es la injusta distribuci\u00f3n de la riqueza y la profundizaci\u00f3n de la desigualdad social.<\/em><\/strong> En la Argentina actual, los sectores m\u00e1s concentrados son cada vez m\u00e1s ricos, mientras la inmensa mayor\u00eda de la sociedad se empobrece. Las paritarias permanecen condicionadas y, en muchos casos, por debajo de la inflaci\u00f3n, lo que provoca una p\u00e9rdida sostenida del poder adquisitivo de los trabajadores formales y la precarizaci\u00f3n de los informales. Esa ca\u00edda repercute tambi\u00e9n sobre quienes viven de la econom\u00eda informal, profundizando la retracci\u00f3n del consumo y debilitando la vida econ\u00f3mica de millones de familias.<\/p>\n<p>Menos consumo significa menos producci\u00f3n, m\u00e1s ca\u00edda de la actividad y mayor riesgo de desempleo. A este cuadro se suma una apertura econ\u00f3mica irracional, que erosiona el entramado industrial del pa\u00eds en sus distintos sectores, debilita las capacidades productivas nacionales y expone a nuestras pymes, comercios, cooperativas, econom\u00edas regionales e industrias a una competencia desigual. <strong><em>La Argentina necesita estabilidad, pero la estabilidad no puede ser el nombre prolijo de una sociedad m\u00e1s injusta. Si mientras se ordenan algunos n\u00fameros se rompe el tejido social, tarde o temprano tambi\u00e9n se rompe el futuro.<\/em><\/strong> <strong><em>El ajuste no est\u00e1 distribuyendo esfuerzos: est\u00e1 profundizando desigualdades.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La desigualdad no es un da\u00f1o colateral del modelo. Es una de sus consecuencias centrales.<\/em><\/strong> La codicia de un capitalismo cada vez m\u00e1s concentrado profundiza las distancias sociales, rompe la promesa de movilidad ascendente, fragmenta los v\u00ednculos comunitarios y convierte derechos b\u00e1sicos en privilegios de mercado. <strong><em>La batalla por la igualdad es, por eso, una batalla por los recursos, por la distribuci\u00f3n del ingreso, por la orientaci\u00f3n del Estado y por el sentido mismo de la democracia.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El gobierno ha hecho de la motosierra algo m\u00e1s que un instrumento fiscal. La ha convertido en una cultura pol\u00edtica. Cortar, enfrentar, insultar, deslegitimar, se\u00f1alar enemigos, presentar toda diferencia como un antagonismo irreconciliable. All\u00ed donde deber\u00eda haber discusi\u00f3n democr\u00e1tica, aparece la agresi\u00f3n; donde deber\u00eda haber b\u00fasqueda de acuerdos, aparece la amenaza; donde deber\u00eda haber sensibilidad frente al sufrimiento, aparece la burla. Ese clima afecta al Congreso, al federalismo, a las universidades, a la ciencia, a la cultura, a las mujeres y a las diversidades, a las organizaciones sociales y, en definitiva, a la idea misma de comunidad democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Tenemos un presidente que no cree en la democracia como sistema de convivencia, representaci\u00f3n, deliberaci\u00f3n y construcci\u00f3n colectiva. Forma parte de una corriente internacional de pensamiento que concibe a la democracia como una restricci\u00f3n para las libertades econ\u00f3micas, para el poder del mercado y para los intereses de los sectores m\u00e1s concentrados. En ese marco, la manipulaci\u00f3n electoral mediante redes sociales, plataformas digitales y empresas que administran grandes vol\u00famenes de datos constituye un riesgo concreto para el futuro democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Las propuestas de reforma electoral del gobierno orientadas a facilitar la reelecci\u00f3n presidencial en primera vuelta, junto con la eliminaci\u00f3n de restricciones a los aportes de campa\u00f1a de los sectores concentrados de la econom\u00eda, son se\u00f1ales claras del rumbo que pretende transitar el gobierno: una Argentina con instituciones m\u00e1s d\u00e9biles, una democracia m\u00e1s desigual y un poder pol\u00edtico cada vez m\u00e1s condicionado por el poder econ\u00f3mico. Ese camino no conduce a una rep\u00fablica de una ciudadan\u00eda libre, sino a una plutocracia donde quienes m\u00e1s tienen pesan m\u00e1s, deciden m\u00e1s y condicionan m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong><em>Frente a ese proyecto, el socialismo debe hablar con claridad. No hay libertad real si la desigualdad decide el destino desde la cuna. No hay democracia plena si el poder econ\u00f3mico captura la representaci\u00f3n pol\u00edtica. No hay futuro compartido si la sociedad se organiza sobre la base del abandono, el privilegio y la indiferencia.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>2. Soberan\u00eda nacional ante el nuevo desorden global<\/strong><\/p>\n<p>Como es evidente, la Argentina no vive aislada del mundo. El malestar nacional se produce en una \u00e9poca marcada por el avance de extremas derechas que convierten la incertidumbre social en resentimiento, atacan las mediaciones democr\u00e1ticas y prometen orden a costa de igualdad, derechos y pluralismo.<\/p>\n<p>A ese clima se suma una disputa geopol\u00edtica cada vez m\u00e1s intensa. La competencia entre Estados Unidos y China organiza buena parte del escenario global: comercio, tecnolog\u00eda, minerales cr\u00edticos, energ\u00eda, alimentos, inteligencia artificial, inversiones y \u00e1reas de influencia. El viejo discurso de la globalizaci\u00f3n feliz qued\u00f3 atr\u00e1s: las grandes potencias hablan de libre comercio cuando les conviene y aplican aranceles, sanciones, subsidios industriales y restricciones tecnol\u00f3gicas cuando sus intereses estrat\u00e9gicos est\u00e1n en juego.<\/p>\n<p>En ese mundo, los pa\u00edses que no piensan una estrategia propia quedan condenados a moverse al ritmo de intereses ajenos. La Argentina necesita comerciar con Estados Unidos, con China, con Europa, con Brasil, con Am\u00e9rica Latina y con el conjunto del mundo; atraer inversiones, abrir mercados y vender alimentos, energ\u00eda, conocimiento, industria, servicios, litio, tecnolog\u00eda y trabajo argentino. Pero debe hacerlo desde una posici\u00f3n soberana, inteligente y equilibrada: no desde el alineamiento autom\u00e1tico ni desde la sumisi\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El gobierno de Milei confunde la pol\u00edtica exterior con la afinidad personal o partidaria. La Argentina no puede actuar como si necesitara padrinos ni aceptar formas de injerencismo, provengan de donde provengan. Ninguna potencia debe condicionar nuestra democracia, nuestra econom\u00eda ni nuestras decisiones soberanas.<\/p>\n<p>La defensa del inter\u00e9s nacional exige v\u00ednculos maduros con todos los pa\u00edses, integraci\u00f3n regional, compromiso con la paz, defensa de los derechos humanos y una mirada latinoamericana capaz de ampliar nuestros m\u00e1rgenes de autonom\u00eda. No hay libertad nacional cuando las decisiones centrales quedan condicionadas por urgencias financieras, ni soberan\u00eda cuando el pa\u00eds se ofrece como pieza menor de una disputa geopol\u00edtica que no controla.<\/p>\n<p><strong><em>Para el socialismo, la soberan\u00eda no es una consigna vac\u00eda ni una nostalgia declamativa. Es la capacidad concreta de decidir un camino de desarrollo propio, de defender nuestros recursos estrat\u00e9gicos, de agregar valor al trabajo nacional, de fortalecer la ciencia y la tecnolog\u00eda, de cuidar el ambiente, de sostener una pol\u00edtica exterior aut\u00f3noma y de construir una integraci\u00f3n regional que ampl\u00ede posibilidades para nuestro pueblo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Una Argentina subordinada, desindustrializada, endeudada y socialmente fracturada no ser\u00e1 m\u00e1s libre. Ser\u00e1 m\u00e1s dependiente. Por eso, frente al nuevo desorden global, necesitamos una estrategia nacional de desarrollo, producci\u00f3n, conocimiento, integraci\u00f3n y justicia social.<\/p>\n<p><strong>3. Construir una alternativa democr\u00e1tica para una Argentina con futuro<\/strong><\/p>\n<p>Frente a este panorama, la oposici\u00f3n democr\u00e1tica tiene una responsabilidad hist\u00f3rica: construir una alternativa s\u00f3lida, viable, sensible y transformadora. <strong><em>Una alternativa que pueda decir qu\u00e9 rechaza, pero tambi\u00e9n qu\u00e9 propone; que pueda enfrentar el ajuste, pero tambi\u00e9n discutir c\u00f3mo se estabiliza la econom\u00eda; que pueda defender derechos, pero tambi\u00e9n pensar c\u00f3mo se produce riqueza; que pueda cuidar lo p\u00fablico, pero tambi\u00e9n mejorar el Estado; que pueda hablar de igualdad, innovaci\u00f3n, productividad, trabajo, federalismo y transici\u00f3n ecol\u00f3gica.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El desaf\u00edo actual es construir una oposici\u00f3n que no quede atrapada en la polarizaci\u00f3n permanente. <strong><em>Salir de la polarizaci\u00f3n no significa ser ambiguos frente a la injusticia ni moderar las convicciones hasta volverlas irreconocibles. Significa recuperar la pol\u00edtica como una conversaci\u00f3n exigente con la sociedad: escuchar a quienes votaron a este gobierno por bronca, cansancio o esperanza de cambio, sin tratarlos como enemigos;<\/em><\/strong> hablar con quienes trabajan, las pymes y los sectores que invierten y producen, las cooperativas, las universidades, la ciencia y tecnolog\u00eda, los sectores de la cultura, los movimientos de mujeres, juventudes, organizaciones ambientales, iglesias, clubes, instituciones barriales y gobiernos locales.<\/p>\n<p>La Argentina que viene necesita acuerdos fundamentales. Un acuerdo democr\u00e1tico para defender la Constituci\u00f3n, el Congreso, la libertad de prensa, el federalismo, los derechos humanos y la convivencia p\u00fablica. Un acuerdo social para que nadie quede abandonado a su suerte. Un acuerdo educativo, cient\u00edfico y productivo para reconocer que no habr\u00e1 desarrollo sin universidades, escuelas, investigaci\u00f3n, tecnolog\u00eda, trabajo, pymes, industria, campo y econom\u00edas regionales. Y un acuerdo ambiental, feminista y federal para que el crecimiento no signifique depredaci\u00f3n, para que la igualdad no retroceda y para que el pa\u00eds no se piense desde el puerto ni desde la especulaci\u00f3n financiera.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n necesitamos un acuerdo profundo acerca de c\u00f3mo se distribuyen las cargas en la sociedad. La distribuci\u00f3n de la riqueza y del ingreso es una herramienta fundamental para garantizar la paz social y construir una sociedad m\u00e1s justa y solidaria. La Argentina necesita una reformulaci\u00f3n impositiva que garantice equilibrio fiscal, pero un equilibrio fiscal que incluya a la gente y no que la expulse. Un equilibrio fiscal que permita sostener la educaci\u00f3n y la salud p\u00fablica, llevar adelante las obras indispensables para fortalecer la infraestructura econ\u00f3mica \u2014rutas, sistemas de redes, puertos, hidrov\u00eda, conectividad, energ\u00eda\u2014 y la infraestructura social \u2014escuelas, hospitales, instituciones de cuidado, espacios comunitarios y equipamientos urbanos\u2014.<\/p>\n<p><strong><em>El pa\u00eds no puede discutir responsabilidad fiscal de espaldas a la desigualdad. No hay cuentas p\u00fablicas sanas en una sociedad enferma de injusticia. No hay estabilidad duradera si el costo del orden recae siempre sobre quienes trabajan, personas jubiladas, sectores medios, pymes, las provincias y las familias. La verdadera responsabilidad p\u00fablica consiste en ordenar la econom\u00eda sin destruir la vida de la gente; producir m\u00e1s riqueza, distribuirla mejor y garantizar que quienes m\u00e1s tienen, m\u00e1s aporten al desarrollo com\u00fan.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Frente a la enorme crisis de representatividad que atraviesa la pol\u00edtica argentina en todos sus \u00e1mbitos, tambi\u00e9n es necesario recuperar la credibilidad de la sociedad en sus representantes. Para eso, es condici\u00f3n necesaria separar toda acci\u00f3n pol\u00edtica de los negocios y de los intereses econ\u00f3micos particulares.<\/em><\/strong> Urge recuperar la ejemplaridad de la pol\u00edtica, la vocaci\u00f3n de servicio p\u00fablico y la distancia \u00e9tica frente a cualquier inter\u00e9s de beneficio personal o incremento patrimonial.<\/p>\n<p>Las y los socialistas tenemos mucho para aportar en ese camino. Nuestra historia y nuestra pr\u00e1ctica ofrecen ejemplos de gestiones responsables y austeras de los recursos p\u00fablicos, de valoraci\u00f3n del esfuerzo de cada argentina y cada argentino que paga sus impuestos para contribuir al bienestar general, y de gobiernos que demostraron que se puede administrar con transparencia, sensibilidad social y vocaci\u00f3n transformadora.<\/p>\n<p>Orgullosos de nuestro pasado y de nuestro presente, debemos ofrecerle a la sociedad argentina la posibilidad de un manejo sano, transparente y responsable de los recursos que son de todos. <strong><em>Y debemos irradiar, a trav\u00e9s de nuestras conductas personales y colectivas, una idea sencilla pero poderosa: no hacemos pol\u00edtica para enriquecernos; hacemos pol\u00edtica para mejorar la calidad de vida de nuestra gente, de nuestras infancias y juventudes, de las mujeres y de nuestros ancianos. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>No se trata de volver al pasado ni de aceptar que el \u00fanico futuro posible sea una sociedad m\u00e1s desigual, individualista, violenta y dependiente. Hay otro camino. Es el de una econom\u00eda social y ecol\u00f3gicamente sustentable, con responsabilidad fiscal y responsabilidad humana. Es el camino que combina la inversi\u00f3n privada con la orientaci\u00f3n p\u00fablica del desarrollo. Es el camino que no contrapone la estabilidad macroecon\u00f3mica con los salarios dignos, las exportaciones con el mercado interno, la producci\u00f3n con la redistribuci\u00f3n, la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica con los derechos laborales.<\/p>\n<p>Para caminar ese rumbo hace falta un Estado mejor, no un Estado ausente. Nuestro pa\u00eds merece contar con un Estado transparente, eficiente, democr\u00e1tico, federal y cercano; un Estado que cuide, eduque, cure, investigue, planifique, regule abusos, acompa\u00f1e a quienes producen y garantice derechos. Un Estado que no sea bot\u00edn de nadie, pero que tampoco sea demolido por quienes quieren dejar a la sociedad indefensa frente al poder del mercado.<\/p>\n<p>Para el socialismo, la libertad solo es plena cuando se sostiene sobre condiciones reales de igualdad. La libertad de poder estudiar, trabajar con derechos, acceder a la salud, vivir sin violencia, decidir sobre el propio cuerpo, producir sin arbitrariedades, organizarse, participar, habitar un ambiente sano y proyectar una vida sin miedo. No hay libertad real donde la desigualdad decide el destino desde la cuna.<\/p>\n<p>La desigualdad es hoy una de las grandes cuestiones democr\u00e1ticas de nuestro tiempo. No expresa solamente una diferencia de ingresos: expresa una diferencia de poder, de oportunidades, de reconocimiento y de futuro. La desigualdad modifica la vida cotidiana, transforma la sociolog\u00eda de nuestras comunidades, rompe la confianza social, alimenta el miedo, debilita la democracia y abre la puerta a salidas autoritarias. Por eso, la batalla por la igualdad es la batalla por una Argentina m\u00e1s libre, m\u00e1s democr\u00e1tica y m\u00e1s humana.<\/p>\n<p>La Argentina necesita volver a pronunciar la palabra futuro sin ingenuidad, pero tambi\u00e9n sin resignaci\u00f3n. Nuestro pa\u00eds tiene recursos, talentos, universidades, un poderoso entramado cient\u00edfico tecnol\u00f3gico y capacidad de innovaci\u00f3n y una sociedad que, incluso golpeada, sigue buscando una salida. <strong><em>Lo que falta no es energ\u00eda social. Lo que falta es una articulaci\u00f3n pol\u00edtica capaz de convertir esa energ\u00eda en un proyecto com\u00fan.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Por eso, la construcci\u00f3n de una alternativa no puede esperar a la pr\u00f3xima elecci\u00f3n ni reducirse a un acuerdo entre dirigencias. Tiene que empezar ahora, en di\u00e1logo con la sociedad, en los territorios, en los lugares de trabajo, en las universidades, en las organizaciones sociales, en las pymes, en las cooperativas, en los sindicatos, en los movimientos de mujeres y en cada espacio donde todav\u00eda se sostiene la voluntad de construir un pa\u00eds para toda la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>La Argentina necesita un frente para el futuro: un frente amplio, democr\u00e1tico, progresista, federal y plural. Un frente de este tipo no puede nacer solo para derrotar a un gobierno, sino para construir una nueva mayor\u00eda social y pol\u00edtica alrededor de un programa de estabilidad con justicia, producci\u00f3n con trabajo, derechos con responsabilidad, soberan\u00eda con integraci\u00f3n y libertad con igualdad.<\/p>\n<p>Esa es la convocatoria que el Partido Socialista realiza con claridad, coraje y esperanza. Convocamos a quienes no aceptan que la crueldad sea una pol\u00edtica de Estado. Convocamos a quienes creen que la democracia debe ser defendida, pero tambi\u00e9n transformada para volver a representar. Convocamos a quienes producen, trabajan, estudian, cuidan, ense\u00f1an, investigan, emprenden y sostienen todos los d\u00edas la vida de la Argentina real. Convocamos a construir una nueva mayor\u00eda democr\u00e1tica para que el futuro no sea patrimonio de unos pocos, sino una tarea com\u00fan.<\/p>\n<p>Ese es el compromiso del socialismo. Contribuir a una Argentina justa, libre, solidaria, productiva, feminista, federal, democr\u00e1tica y sustentable. La Argentina que deseamos no saldr\u00e1 adelante con odio, subordinaci\u00f3n ni abandono, sino con trabajo, conocimiento, solidaridad, producci\u00f3n, derechos, di\u00e1logo y acuerdos.<\/p>\n<p>El tiempo de hacerlo es ahora. Podemos tener una Argentina en la que vivir mejor no sea una promesa lejana, sino una tarea com\u00fan que encarar desde el presente. Ese es el compromiso al que convocamos. Ese es el compromiso con el que ya estamos comprometidos.<\/p>\n<p><strong>Comit\u00e9 Ejecutivo Nacional del Partido Socialista<\/strong><\/p>\n<p>Descarg\u00e1 el documento <a href=\"https:\/\/www.partidosocialista.org.ar\/wp\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/DOCUMENTO-POLITICO-PS-MAYO-2026.pdf\"><strong><span style=\"color: #ff0000;\">AC\u00c1<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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