El voto de las Mujeres es clave para defender un futuro de igualdad

Las mujeres socialistas de Argentina ante un nuevo escenario electoral nacional donde en pocas semanas se definirán los destinos de nuestro País, sentimos el enorme compromiso de seguir denunciando el riesgo político y el retroceso insoslayable que plantea la ultraderecha para quienes representamos las grandes mayorías, mujeres, diversidades. Estamos aquí levantando la voz y enviando a todas las mujeres de nuestro partido y del País un mensaje en defensa de los derechos conquistados, proponiendo salir de los discursos de la resignación y poniéndonos en el enorme desafío de incidir en las decisiones del futuro más igualitario. 

Conocemos de la enorme angustia y preocupación de nuestra población por un escenario donde se instalan mensajes de odio, negacionismo y reivindicación a los momentos más oscuros de nuestra historia, acompañado de propuestas económicas libertarias que impactaran ineludiblemente en forma negativa, generando mayor problema y desigualdades de las que hoy estamos padeciendo en nuestro País, por un modelo que tampoco trajo soluciones para los problemas estructurales: la inflación, la inseguridad y la pobreza de mujeres y niños es una realidad que nos duele a todas.

Sin negar el angustiante presente, tenemos el compromiso como dirigentes políticas de señalar como venimos denunciando, que las propuestas realizadas en nombre de la libertad implican postergación y mayor desigualdad para nosotras, un retroceso en los derechos conquistados que a 40 años de democracia ininterrumpida no podemos permitir. 

Tanto las promesas como el discurso de las derechas, cada una con su propio estilo, insisten con el remanido planteo de que es el estado el responsable de todos los males que nos aquejan, el estado que ata y limita tu libertad y que depende de tu propio y único esfuerzo el acceder a una vida mejor, sin ninguna regulación ni intromisión estatal. A los problemas de la democracia se los resuelve con más democracia y a los errores del estado se los resuelve con más y mejor estado, con planes de gobierno inclusivos y con propuestas que contemplen nuestras luchas, la duda sigue siendo con nosotras.  Defender el Estado es clave, porque es defender lo público, lo de todos. 

Desde los orígenes de las democracias modernas, las mujeres nos hemos organizado para construir sociedades más justas e igualitarias. En Argentina, nuestra lucha colectiva, constante y consecuente por la conquista del derecho al voto, la ley de cupo y hoy por una democracia paritaria, nos ha permitido que sea ésta, la primera elección en los 40 años de democracia en la que votaremos con leyes de paridad para las listas legislativas en las elecciones nacionales y en 22 elecciones provinciales, como mecanismo de superación de la exclusión histórica de las mujeres del espacio público. Que hoy veamos y escuchemos más mujeres candidatas a ocupar espacios en los distintos poderes del estado, no es una concesión democrática sino una conquista de la fuerza colectiva de las mujeres de todas las organizaciones políticas y sociales que no nos dejamos vencer por los obstáculos y dificultades de entonces y que aprendimos que la forma de avanzar hacia una sociedad mejor es siempre colectiva. Cuando escuchamos hablar de “casta” para denostar a quienes trabajan en el estado, decimos que sí existe una “casta” es la casta a la que hemos pertenecido históricamente las mujeres: la de las excluidas, de las subordinadas, la de las recluidas al mundo privado. Por eso hoy, frente a los discursos misóginos contra toda idea de reivindicación de las mujeres, les decimos: Invisibles nunca más.

El voto de las mujeres es clave para defender las instituciones del estado y la democracia, las políticas públicas para erradicar la violencia hacia las mujeres y los derechos de los y las trabajadoras. Es mucho lo que está en juego y las impúdicas propuestas de demoler el banco central, eliminar la universidad pública, la venta de órganos, la contaminación de los ríos, el indulto a los genocidas o el libre acceso a las armas no nos pueden resultar ajenas. Tampoco nos puede ser ajeno, que se sostenga que la violencia hacia las mujeres es un tema de la vida privada, que se eliminará la educación sexual integral o el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. La vuelta al pasado y la eliminación de los derechos conquistados, son solo una de las caras de una moneda.

Votar como resistencia y la lucha transformadora por una sociedad mejor, más justa, soberana e igualitaria. Es ese camino, hacia adelante, el que juntas queremos seguir recorriendo.

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