Opinión: «Miguel Lifschitz, la política como forma de cuidar»

Este sábado se cumplen cinco años de la muerte del exgobernador de Santa Fe, a causa de Covid. Mónica Fein, presidenta del Partido Socialista, recuerda aquí su gestión y sus convicciones y sobre todo una forma de hacer política que hoy parece lejana.

A cinco años de la muerte de Miguel Lifschitz, me cuesta hablar de él solo en pasado. Hay ausencias que no se expresan solo en la tristeza que dejan, sino también en la presencia persistente de su ejemplo. Cuando murió, dije que era “mi consejero, mi promotor, mi apoyo, mi contención”.

Miguel murió el 9 de mayo de 2021, en Rosario, por las complicaciones de un cuadro de Covid-19. Hasta poco antes seguía en actividad pública, pensando la provincia, acompañando equipos, imaginando futuros posibles. Su muerte fue una de las tantas que la pandemia volvió más crueles y solitarias. Se fue cuando no podíamos abrazarnos como hubiéramos querido. Y se fue con la frente en alto: no aceptó nada antes que los demás. Tampoco una vacuna. Esperó su turno. Esa decisión condensaba su modo de entender la política: el poder no era un privilegio, sino una responsabilidad.

Había nacido en Rosario en 1955. Se formó en el Instituto Politécnico y en la Universidad Nacional de Rosario, donde se recibió de ingeniero civil. En Miguel, la ingeniería no era frialdad tecnocrática, sino una disciplina al servicio de una convicción política: transformar la realidad exige ideas, organización, equipos, obras concretas y perseverancia. La obra pública, para él, no era una foto: era agua que llegaba a un barrio, una escuela que abría sus puertas, un hospital que dejaba de ser promesa, una calle que conectaba. Fue intendente de Rosario durante dos mandatos, senador provincial, gobernador de Santa Fe y presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados de la provincia. Pero Miguel no acumulaba cargos: asumía responsabilidades. En cada lugar dejaba método, equipos, instituciones, una forma de hacer. Escuchaba mucho, hablaba lo justo y decidía con prudencia y coraje. La ética era su seña de identidad.

Esa ética también se expresaba en su vínculo con las mujeres. Miguel las trataba como pares, confiaba en ellas, las escuchaba y les daba responsabilidades reales. Se rodeó de mujeres en sus equipos no para cumplir con una fórmula, sino porque reconocía su capacidad, su inteligencia y su compromiso. Aunque muchas de nosotras lo éramos y lo somos, Miguel no necesitaba proclamarse feminista para practicar, en los hechos, una forma concreta de igualdad.

“Aunque muchas de nosotras lo éramos y lo somos, Miguel no necesitaba proclamarse feminista para practicar, en los hechos, una forma concreta de igualdad.”

Lo conocí en el socialismo, en esa tradición que nos enseñó que la política solo tiene sentido si mejora la vida de las personas. Miguel, en la senda de Guillermo Estévez Boero y Hermes Binner, encarnaba un socialismo tranquilo: firme, austero, apasionado, sin soberbia ni fanatismo. Un socialismo que se sustanciaba en la salud pública, la educación, la planificación urbana, la descentralización, el presupuesto participativo y un Estado cerca de quienes más lo necesitan.

Rosario fue durante años un laboratorio democrático de esa idea: una ciudad que acercó el municipio a los barrios, abrió canales de participación y construyó servicios públicos con mirada igualitaria. Miguel fue parte fundamental de ese proceso. Lo continuó, lo amplió y le imprimió su estilo: sobrio, trabajador, metódico, cercano. Su modo de comprometerse era estar, escuchar, volver, insistir, cumplir.

Como gobernador, llevó esa lógica a toda Santa Fe. Su gestión estuvo marcada por una inversión pública ambiciosa: hospitales, escuelas, rutas, obras hídricas, infraestructura urbana, espacios públicos y políticas territoriales. En un país donde muchas obras se anuncian más de lo que se concluyen, Miguel tenía una obsesión sana: terminar. Cumplir. Mostrar que el Estado podía planificar y concretar. Sabía que detrás de cada obra había derechos y desigualdades que podían empezar a repararse.

Esa gestión nunca estuvo separada de su perfil ético. Miguel era austero en serio. No hacía de la honestidad una bandera para acusar a otros, sino una conducta cotidiana. Entendía que los bienes públicos no pertenecen a los gobiernos, sino a la ciudadanía. Cuidaba los recursos, los equipos y las instituciones. Esa austeridad se vio también, de manera dolorosa, cuando no aceptó ningún trato especial mientras las vacunas todavía no llegaban para todos.

“Miguel era austero en serio. No hacía de la honestidad una bandera para acusar a otros, sino una conducta cotidiana. Entendía que los bienes públicos no pertenecen a los gobiernos, sino a la ciudadanía. Cuidaba los recursos, los equipos y las instituciones.”

Miguel era, sobre todo, un constructor. En una Argentina crispada, donde tantas veces se premia al que rompe puentes, él creía en el diálogo. Defendía sus ideas con claridad, pero nunca convertía a un adversario en enemigo. Para él, lo central era escuchar, articular, persuadir, sostener acuerdos. Tenía convicciones profundas, pero no era sectario: su identidad socialista lo abría a la sociedad.

Lo extraño como amiga y como militante. Extraño sus llamados, sus consejos, su humor seco, su manera de ordenar una discusión compleja con dos o tres frases precisas. Miguel no prometía soluciones mágicas. Ofrecía trabajo, seriedad, equipos, rumbo. En tiempos de discursos violentos y salidas simplistas, su legado recuerda que la política democrática requiere paciencia, honestidad, cercanía y capacidad de hacer.

A cinco años de su partida, Miguel sigue siendo una presencia: en las obras que dejó, en las instituciones que fortaleció, en los equipos que formó, en los barrios donde alguien recuerda que un día llegó, escuchó y volvió. Miguel creía que gobernar era cuidar: lo común, la gente, la palabra empeñada, la esperanza. Por eso recordarlo no es mirar hacia atrás con nostalgia. Es preguntarnos si estamos a la altura de esa forma ética, cercana y transformadora de hacer política. Quienes lo quisimos, quienes aprendimos de él y quienes seguimos creyendo en un socialismo democrático, austero, popular y profundamente humano, tenemos la responsabilidad de seguir caminando por su senda.

 Fuente: elDiarioAR

El Partido Socialista participará del primer encuentro de la Global Progressive Mobilisation (GPM)

El Partido Socialista participará del primer encuentro de la Global Progressive Mobilisation (GPM), que se realizará en Barcelona del 17 al 18 de abril y reunirá a más de 3.000 participantes de 100 organizaciones progresistas de los cinco continentes.

La igualdad de oportunidades, la defensa de la democracia y el Estado de derecho, la justicia social, los derechos laborales, las políticas ambientales, la igualdad y la paz serán los ejes que articularán el encuentro, sobre los que se desarrollarán los debates y se elaborarán conclusiones finales.

Entre los principales referentes que participarán se encuentran el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente de Colombia, Gustavo Petro; el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi; la vicepresidenta de Ghana, Jane Naana Opoku-Agyemang; el líder opositor en India, Rahul Gandhi; la premio Nobel de la Paz, Maria Ressa; y la presidenta del Center for American Progress, Neera Tanden. También participará el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, aunque no de manera presencial.

El Partido Socialista de Argentina, como miembro fundador de la Alianza Progresista,- entidad organizadora de la GPM-, participará con una delegación encabezada por Mónica Fein, presidenta del Partido Socialista e integrante del Board Global de la Alianza Progresista, quien además será disertante en un panel sobre acceso a la salud y desarrollo. También integrará la comitiva el Diputado Nacional y Coordinador de la Alianza Progresista para las Américas, Esteban Paulón.

El encuentro tiene como objetivo consolidar un espacio de articulación de ideas de la izquierda democrática frente al avance de las derechas a nivel global, promoviendo una alternativa progresista en un contexto internacional atravesado por el crecimiento de posiciones extremas y la escalada de los conflictos armados, con un fuerte llamado a la paz y al rechazo de la guerra.

En ese marco, Fein señaló: “Vamos a participar para dar un mensaje de esperanza en una sociedad más humana, más solidaria y más igualitaria, por la paz y no a la guerra”. Y agregó: “Vamos a aportar todo lo que esté a nuestro alcance pensando en una humanidad que pueda mejorar sus condiciones de vida y no quedar sumergida en esta realidad a la que nos quiere llevar la extrema derecha, con un empeoramiento de las condiciones y la quita de derechos”.

Los paneles y debates comenzarán el viernes por la mañana y se extenderán hasta el sábado. El cierre estará a cargo del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, junto a Luiz Inácio Lula da Silva, tras la reunión plenaria final.

 

No a la guerra: Nota de Mónica Fein al Presidente de la Nación

Señor Presidente

Javier Milei:

Desde el Partido Socialista queremos expresarle nuestra profunda preocupación por la posición adoptada por el Poder Ejecutivo frente a la guerra que hoy se desarrolla en Medio Oriente.

Consideramos que la Argentina debe sostener una política exterior fundada en la paz, la no intervención, la solución pacífica de las controversias y el respeto al derecho internacional. Debe condenar sin ambigüedades el terrorismo, las agresiones y toda forma de violencia contra la población civil. Pero esa posición no puede traducirse, bajo ningún concepto, en un involucramiento de nuestro país en un conflicto bélico ajeno, ni en una lógica de alineamiento automático con intereses, estrategias o liderazgos extranjeros.

La experiencia histórica de la Argentina, atravesada por el dolor del terrorismo y la impunidad, nos obliga a actuar con responsabilidad y prudencia. Precisamente por esa memoria, nuestro país no debe ser arrastrado a una escalada militar de consecuencias imprevisibles. Ingresar, directa o indirectamente, en una guerra ajena no fortalecería nuestra seguridad: la pondría en riesgo. Expondría a nuestra población, comprometería nuestra soberanía y afectaría la capacidad de la Nación para defender con autonomía sus intereses económicos, diplomáticos y estratégicos en un escenario internacional cada vez más inestable.

Señor Presidente, una decisión de esta magnitud no puede quedar sujeta a afinidades ideológicas, relaciones personales con líderes extranjeros ni a gestos unilaterales. La Constitución Nacional es clara: corresponde al Congreso de la Nación autorizar al Poder Ejecutivo para declarar la guerra o hacer la paz. Comprometer a la Argentina en un conflicto armado exige legalidad, deliberación democrática y un respeto irrestricto por las instituciones de la República. En una materia tan sensible, no hay lugar para improvisaciones, personalismos ni atajos.

Asimismo, consideramos indispensable que la Argentina reafirme su compromiso con el multilateralismo, la institucionalidad internacional y la búsqueda de soluciones pacíficas. En un mundo atravesado por guerras, tensiones geopolíticas y crecientes disputas entre potencias, nuestro país necesita más derecho internacional, más negociación y más prudencia estratégica, no subordinación ni seguidismo.

Por todo ello, le solicitamos que descarte de manera explícita cualquier forma de involucramiento argentino en esta guerra —militar, logístico, operativo o diplomático— y que reoriente la posición del Estado hacia una salida pacífica, fundada en el cese de las hostilidades, el respeto al derecho internacional y la protección de la vida humana.

Todavía está a tiempo de evitar una decisión equivocada de consecuencias históricas. Gobernar la Argentina exige responsabilidad ante su pueblo, prudencia frente a un mundo en crisis y compromiso con una política exterior autónoma, guiada por la paz, la soberanía nacional y el pleno respeto a las instituciones democráticas.

Atentamente,

Mónica Fein
Presidenta del Partido Socialista

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Opinión: «La ética como el costo marginal de la política»

Por: Mónica Fein*

En los últimos días el nombre del jefe de Gabinete pasó a estar en boca de todos. No fue por una reforma que aliviara la vida de los argentinos en tiempos de ajuste: lo que puso a Manuel Adorni en el centro de la escena fue la noticia de que su esposa, Bettina Angeletti, había viajado junto a él en el avión presidencial durante una gira oficial del presidente Milei a Estados Unidos.

Aunque intentó restarle gravedad, Adorni no pudo evitar la reprobación pública. No solo por el viaje, sino porque luego se conocieron presuntos gastos abultados. En un país cansado de la discrecionalidad en el uso de los recursos estatales, la escena resultó elocuente: los que prometían terminar con privilegios de la casta volvieron a mostrar una alarmante familiaridad con ellos.

El hecho es grave, pero lo es todavía más por la contradicción con la narrativa del propio gobierno. En 2024, como vocero presidencial, Adorni anunció el decreto 712: las aeronaves estatales no podrían utilizarse para ninguna actividad ajena a su condición esencial al servicio del poder público. Se presentó la medida como una señal de austeridad y un corte con los abusos de la “vieja política”. Ya como jefe de Gabinete, quedó a cargo de un régimen más estricto para los viajes oficiales, que limitó comitivas y reforzó controles.

La contradicción es demasiado evidente como para disimularla. El mismo gobierno que construyó su legitimidad sobre la denuncia de los privilegios de la “casta” vuelve a aparecer asociado a prácticas que se parecen demasiado a aquellas que decía combatir.

No es la primera vez que sucede algo semejante. En administraciones anteriores también se verificaron usos discrecionales de recursos públicos: ocurrió con Cristina Kirchner, Macri y Alberto Fernández. Fue el propio Adorni quien criticó con dureza los viajes de Fabiola Yañez.

Esos antecedentes no justifican los hechos del presente, mucho menos la hipocresía de quienes hacen hoy lo que denunciaban ayer. Tampoco es un episodio aislado: ahí están el caso $Libra, que derivó en investigaciones y pedidos de explicaciones al Presidente, y las graves denuncias en la Andis. Cuando se acumulan los escándalos, deja de tratarse de una excepción y empieza a revelarse un modo de ejercer el poder.

“Vengo a deslomarme a Estados Unidos y quería que me acompañe”, dijo Adorni antes de retractarse. La frase revela una desconexión profunda con la vida real de los argentinos. En este país, quienes de verdad se desloman son millones de trabajadores que sostienen su vida con esfuerzos mucho más duros, menos recompensados y que ni pueden soñar con un viaje así. Muchos otros ya no tienen trabajo formal: en diciembre de 2025 el empleo asalariado privado registrado volvió a caer, mientras la reforma laboral debilitó derechos en nombre de la flexibilidad. Que un alto funcionario invoque su “deslome” para justificar un privilegio costeado con recursos estatales confirma hasta qué punto exigen sacrificios a los ciudadanos de a pie mientras se reservan excepciones para los propios.

Por mucho que Milei intente defenderlo con teorías económicas, no importa si el “costo marginal” del pasaje fue mayor o menor, ni si después se intenta compensar el escándalo con tecnicismos. Lo importante es el criterio expuesto: la confusión entre el interés público y la comodidad personal.

Para quienes provenimos del socialismo, esta discusión es central. El partido al que pertenezco, fundado hace 130 años por Juan B. Justo, nació con la convicción de que la política debía ser herramienta de transformación social, no camino de privilegio personal.

El socialismo argentino insistió en una idea sencilla, pero decisiva: quien interviene en la vida pública debe hacerlo con vocación de servicio, austeridad y respeto por lo que pertenece a la comunidad. Alicia Moreau de Justo, Alfredo Bravo, Héctor Polino, Hermes Binner y Miguel Lifschitz fueron expresión de esa tradición: se fueron de la política como llegaron, sin enriquecerse ni utilizar cargos para beneficio propio. Nuestras experiencias de gestión demostraron que un Estado honesto puede ser activo y eficiente, y que la decencia administrativa es una condición.

La ética pública no es un asunto menor ni una cuestión moral abstracta. Es el corazón de la participación en la esfera pública. Quien cree que todos tienen derecho a vivir mejor no puede administrar el Estado como propiedad privada ni utilizar sus recursos discrecionalmente. El patrimonio público es de la sociedad.

La Argentina necesita discutir con seriedad el vínculo entre política y ética pública. Cuando los ciudadanos perciben que el sacrificio es para unos y la excepción para otros, se erosiona la confianza en las instituciones. Y así, no pierde solo un gobierno: pierde la democracia. La ética pública no puede ser una consigna para los discursos y una excepción para los funcionarios. Debe ser una práctica constante, o no es nada.

*Presidenta del Partido Socialista de Argentina.

Fuente: Diario Perfil

 

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Mónica Fein: Las mujeres queremos liderar.

Mónica Fein participó del panel: «La justicia frente al retroceso de los avances feministas» en el marco de la Conferencia Internacional de la Alianza Progresista «Entregando Justicia Global; durante los días 25 y 26 abril de 2025 en Hyderabad, India

La Presidenta del Partido Socialista de Argentina, referenta de Mujeres Socialistas e integrante del Board de Alianza Progresista, disertó junto a Ann Linde (Ex Ministra de Relaciones Exteriores, Suecia. Partido Socialdemócrata Sueco), Rabia Abdalla Hamid (Secretaria de Asuntos Políticos e Internacionales. Chama Cha Mapinduzi, Tanzania), Maysoon Wael Alatoom (Ex Senadora de Jordania. Directora del Centro de Estudios de la Mujer, Universidad de Jordania) y María Alejandra Panay. Viceministra, Ministerio de la Mujer, Panamá)

El panel tuvo eje en el retroceso global en la igualdad de género, el rol de los feminismos y las reformas de políticas concretas para contrarrestar esta preocupante situación.

Durante el conversatorio, Mónica Fein, compartió la realidad de nuestro país como pionero en Latinoamérica en materia de derechos de género, el actual desfinanciamiento y desmantelamiento estatal por parte del gobierno con sus retrocesos y sus consecuencias directas; y abogó por el liderazgo de las mujeres en la transformación social y política. «No solo queremos apoyar a los hombres, queremos liderar. El liderazgo y la igualdad real deben incluir la diversidad de género y sistemas que apoyen», afirmó, enfatizando que la verdadera democracia reside en la participación inclusiva.

El panel finalizó con un reconocimiento compartido de que “la justicia de género debe ir más allá de la retórica y las políticas: debe vivirse, invertirse en ella e institucionalizarse.”

Fragmentos de https://newspatrolling.com/ “Los responsables de políticas internacionales se unen para promover la justicia de género en la Cumbre Bharat 2025”

El PS participó de la Conferencia Internacional: Entregando Justicia Global en India

El Partido Socialista de Argentina, estuvo presente en el Encuentro Global de la Alianza Progresista, durante los días 25 y 26 de abril en Hyderabad, India.

En representación del partido, estuvieron Mónica Fein, integrante del Board de Alianza Progresista, Esteban Paulón, Coordinador de Alianza Progresista de América Latina, y Matías Chamorro, Secretario de Relaciones Internacionales del PS.

Más de 150 líderes progresistas de todo el mundo, construimos la alternativa en tiempos de guerras comerciales y discursos de odio. El encuentro que tuvo como objetivo impulsar una política progresista, solidaria y transformadora. Durante las jornadas, firmamos la Resolución de Hyderabad, un manifiesto global por la paz, la justicia social, la igualdad de género y los derechos humanos. Frente a las amenazas de los gobiernos autoritarios, construimos una agenda común.

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Encuentro interpartidario

Construcción de la agenda legislativa: Políticas para las mujeres en Argentina 2025

En 2025 se celebran 30 años de logros en el marco de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un plan visionario acordado por 189 gobiernos en 1995 con el propósito de alcanzar la igualdad de derechos de todas las mujeres y las niñas.

En este marco, y en un contexto de desfinanciamiento y disolución de organismos clave en materia de género, la diputada nacional del PS Mónica Fein convocó al encuentro interpartidario “Construcción de la agenda legislativa: Políticas para las mujeres en Argentina 2025″ del que participaron las legisladoras Margarita Stolbizer (Encuentro Federal), Mónica Frade (Coalición Cívica), Marcela Coletta (Democracia para Siempre), Sabrina Selva (Unión por la Patria), Soledad Carrizo (Unión Cívica Radical), Victoria Tolosa Paz (Unión por la Patria), Marcela Antola (Democracia para Siempre), María Sotolano (Pro), Mónica Macha (Unión por la Patria), Ana Carla Carrizo (Democracia para Siempre), Marcela Coli (Democracia para Siempre), Alejandra Torres (Encuentro Federal) y la diputada mandato cumplido María Elena Barbagelata (Partido Socialista).

«Hay una clara decisión del gobierno nacional de invisibilizar los problemas que tenemos las mujeres, de borrar todo lo que hemos conseguido colectivamente en políticas de protección, poniendo en riesgo los derechos conquistados con nuestros esfuerzos y lucha», sostuvo Fein.

«Hay un ataque permanente, nos quieren hacer creer que la lucha de las mujeres ya no tiene sentido, que perdió impulso popular y que las malas gestiones de gobiernos anteriores demostraron que las políticas de género no son necesarias».

«Tenemos el desafío de defender lo que nuestras compañeras feministas lograron y de llenar de contenido las políticas de género para que sean la garantía real de los derechos de las mujeres y disidencias», aseguró la legisladora del PS, y destacó: «En este escenario, la transversalidad es una herramienta clave, pero sólo será efectiva si se traduce en compromisos reales y sostenidos».

«Frente a la disolución y el ajuste, elegimos la resistencia, la unidad y la lucha. No hay marcha atrás en los derechos conquistados. La igualdad no es una concesión, es una garantía que debemos proteger con determinación», finalizó Fein

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El PS se hizo presente en la asunción presidencial de Uruguay

Mónica Fein y Esteban Paulón fueron invitados a la asunción de la fórmula presidencial electa en Uruguay, Orsi Yamandú – Carolina Osse.

Ante el avance de las nuevas derechas, el triunfo del Frente Amplio uruguayo ofrece una luz de esperanza para la Región y reivindica la construcción frentista para avanzar en alianzas estratégicas que contrarresten esas políticas en Latinoamérica.

Fein destacó que, durante su discurso, Yamandú convocó “a un gran acuerdo nacional entre todos los sectores y que estos sean, entonces, política del Estado”.

Desde el Socialismo mantenemos el compromiso de contribuir a consolidar una fuerza regional progresista, con eje en el desarrollo, la producción y la economía, sustentados en la igualdad de oportunidades, la solidaridad y la honestidad.

Mónica Fein: «El Presidente no puede seguir gobernando por DNU»

Presentamos un proyecto para limitar el uso indiscriminado de Decretos de Necesidad y Urgencia por parte del Poder Ejecutivo Nacional, y así poner freno a una forma de gobernar impulsada por el kirchnerismo desde 2006.
Por eso, desde el Partido Socialista proponemos:
🔸️Dado el carácter provisorio y excepcional del DNU, deben ser las Cámaras de Diputados y Senadores quienes lo aprueben. Con el rechazo de una sola Cámara legislativa, el DNU pierde su vigencia.
🔸️Que el Ejecutivo justifique y fundamente ante la Comisión Bicameral Permanente las situaciones extraordinarias que imposibilitaron el habitual tratamiento de las leyes que derivaron en DNU.
🔸️Ampliar la participación de los sectores políticos en la Comisión Bicameral Permanente mediante la ampliación de su número de integrantes a 15 por cada Cámara, previendo también la posibilidad de contar con suplentes.
Ya en la Convención Nacional Constituyente (1994) creada para la reforma constitucional, nos pronunciamos en disidencia de los DNU. Creemos que es fundamental mantener la división de poderes. El Poder Legislativo no puede seguir delegando sus funciones al Poder Ejecutivo.

Los socialistas Paulon y Fein presentaron un proyecto tras los últimos ataques del Presidente a periodistas

En la oposición quieren condenar los últimos ataques de Javier Milei contra el periodismo y dejan en una situación muy incómoda al PRO, tironeado entre su alianza con el presidente y su histórica bandera discursiva de la defensa de la libertad de prensa.

Los diputados socialistas Esteban Paulón y Mónica Fein presentaron un proyecto de declaración en el que expresan «su más profunda preocupación por la escalada de los ataques del Presidente hacia la actividad periodística, la que ha incluido insultos, descalificaciones y arengas públicas promoviendo violencia y odio hacia medios de comunicación, periodistas e instituciones representativas del sector».

«Expresar la solidaridad de esta Cámara con las y los periodistas que han sido objeto de los ataques, en especial a Alejandro Alfie, Ignacio Ortelli y Ramón Indart, destinatarios de mensajes violentos públicos en los últimos días», completa el texto.

El proyecto de declaración se presentó luego de que en el acto de Parque Lezama, el sábado pasado, Milei acusara a los periodistas de soretes, ensobrados y corruptos, y arengara a sus seguidores a cantarle «hijos de puta». «Escuchen lo que la gente siente por ustedes», festejó.

El presidente siguió luego con su cotidiano ataque a periodistas desde su cuenta de X y a los mencionados en el proyecto de los diputados se sumaron Julio César Saguier de La Nación y María O’Donnell, entre otros.

El planteo de los diputados del bloque Encuentro Federal para condenar esos ataques incomoda a sus colegas del PRO, que no quieren irritar a Milei y fingen demencia frente a un tema sobre el que siempre pusieron el grito en el cielo durante el kirchnerismo.

Esa incomodidad quedó en evidencia en un posteo del fin de semana de la diputada Silvana Giúdici, que arrancó aclarando que apoya «con convicción» al gobierno y se refiere al periodismo pero sin mencionar los ataques de Milei.

«Generalizar sobre el periodismo olvidando que éste es un factor de equilibrio, control y balance del poder, amenaza el disenso y anula la posibilidad de crecer en las diferencias», dice Giúdici sin precisar de lo que hablaba. La diputada hizo carrera como presidenta de una fundación dedicada a la defensa de la libertad de expresión, escribió libros sobre el tema y presidió la comisión en Diputados, pero poco ha dicho sobre los constantes ataques de Milei.

La contracara fue Laura Alonso, que fue lapidaria tras el discurso de Milei. «Empiezan con los periodistas, siguen con los jueces. Esta película ya la vi», dijo emparentando los ataques con los del kirchnerismo. «Yo pensé que habíamos dejado atrás la etapa en que se paraban en un atril a gritarnos, levantarnos el dedo e insultar por doquier», agregó.

Fuente: La Política Online