Motosierra y guillotina: las armas del patriarcado
Un nuevo aniversario del Día Internacional de la Mujer, nos encuentra en el desafío de resignificar la práctica y ampliar las voces, ante un claro retroceso de los derechos humanos y del sistema democrático que el gobierno impone en todos los ámbitos.
Desde el Partido Socialista, reivindicamos la lucha de aquellas mujeres que nos precedieron; porque lucharon por la jornada de 8 horas, por la jubilación, por el voto, por la salud sexual y reproductiva, por el divorcio, por el salario igual por trabajo de igual valor, por guarderías, por la educación laica, común, obligatoria y de acceso igualitario para varones y mujeres, por la patria potestad compartida, por la autonomía y el consentimiento libre de las mujeres.
Muchas reivindicaciones más se han ido agregando a este listado: por una vida libre de violencia, libre de trata y explotación, por la paridad, por la crianza y cuidados compartidos, por licencias de trabajo parentales, por la igualdad real, por la no discriminación, por la protección contra el despido arbitrario y discriminatorio, por el matrimonio igualitario, por la identidad de género, por la reproducción médica asistida, por la interrupción voluntaria del embarazo, por la educación sexual integral, por la capacitación con perspectiva de género.
Las mujeres argentinas han puesto en crisis un sistema con la influencia transformadora del movimiento y la organización. Desde la recuperación democrática en 1983, el movimiento de mujeres en Argentina ha desempeñado un papel crucial en la promoción de los derechos de las mujeres y en la denuncia de las desigualdades de género. Este activismo ha sido diverso, abarcando desde la participación en organizaciones de derechos humanos hasta la formación de colectivos feministas que luchan por la equidad de género. Un hito significativo en esta trayectoria son los Encuentros Nacionales de Mujeres, iniciados en 1986, que han servido como espacios de articulación y debate sobre las problemáticas que afectan a las mujeres en el país.
En la última década, el movimiento feminista argentino ha ganado una visibilidad y una influencia sin precedentes. Movilizaciones masivas, como las del colectivo «Ni Una Menos» contra la violencia de género, han puesto en evidencia las fallas estructurales del sistema en términos de justicia y protección hacia las mujeres. Estas acciones no solo han cuestionado normas y prácticas patriarcales arraigadas, sino que también han impulsado cambios legislativos y políticas públicas orientadas a la equidad de género.
El patriarcado usa la guillotina y motosierra para amenazar, frenar y suprimir derechos y programas, así como toda acción positiva que tenga como objetivo caminar hacia una igualdad real. También nos quiere hacer creer que la lucha de las mujeres ya no tiene sentido. Que perdió impulso popular, y que las malas gestiones de gobiernos anteriores demostraron que las políticas de género no son necesarias.
Por eso, tenemos el desafío de defender lo que nuestras compañeras feministas lograron a lo largo de este largo camino que debemos continuar, y a la vez, de llenar de contenido las políticas de género para que sean la garantía real de los derechos de las mujeres y disidencias, con honestidad y compromiso.
Con la fuerza de las convicciones socialistas, no vamos a retroceder y seguiremos avanzando junto a las mujeres de nuestro pueblo, por los derechos que aún faltan. Vamos a enfrentar a éste y a cualquier gobierno que pretenda hacerlas desaparecer del espacio público y quitar los derechos conquistados, que son parte fundamental de nuestra lucha por la libertad y la igualdad.
Descargar el documento AQUÍ