Julieta Lanteri: “Los Derechos no se mendigan. Se conquistan”

Un día como hoy nacía Julieta Lanteri (22 de marzo de 1873 – 23 de febrero de 1932)

Ella fue farmacéutica, médica, socialista y una de las grandes pioneras del movimiento feminista.  Fue la primera mujer incorporada al padrón nacional y la primera en ser candidata. Fue también la primera en votar en la Argentina y Sudamérica. Fue Fundadora del Partido Feminista Nacional, y bandera en la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres.

Junto a la primera médica egresada la Dra. Cecilia Grierson, fundó en 1904, la Asociación Universitaria Argentina, con el objetivo de que más mujeres accedieran a la educación universitaria. En 1906 integró el Centro Feminista del Congreso del Libre Pensamiento que se hizo en Buenos Aires, junto a otras feministas como Elvira Rawson, Sara Justo, Petrona Eyle y Cecilia Grierson, que reclamaban por los derechos cívicos de las mujeres.

Además del voto femenino, perseguía la igualdad de derechos en todos los planos, político, legal, laboral y civil.  Su lucha denunciaba las condiciones inhumanas de las obreras privadas de cualquier derecho, peleaba contra proxenetas y funcionarios que se enriquecían con la explotación sexual, exigir el derecho al divorcio, y terminar con el poder de la Iglesia sobre la vida de las personas.

Durante algunos años mantuvo una batalla a través de la justicia de los hombres por lograr que se estableciera el derecho de la mujer a ser parte del sufragio, y cuando pareció quebrarse ante la constante negativa de las autoridades, descubrió que, si bien la Constitución nacional no permitía el voto femenino, sí ofrecía la posibilidad de ser elegidas, es decir participar de la política a través de una candidatura.

En 1912, con la reforma electoral que será conocida como ley Sáenz Peña de fondo, Julieta consiguió la ciudadanía argentina. Esto fue un punto de inflexión. A partir de ahí, Julieta exigió para sí todos los derechos ciudadanos. Después de varias discusiones, el juez que actuaba en su causa respondió que no podía negarle los derechos consagrados por la Constitución para toda la ciudadanía, lo que no excluía expresamente a las mujeres.

Así se convirtió en la primera mujer incorporada al padrón electoral, y en las elecciones del 26 de noviembre de 1911 en la primera sudamericana en votar. Pero esta no era su meta final, solo era un punto de partida y casi una declaración de guerra al régimen político que proscribía a la mitad de la población.

Aquello la colmó de alegría, e inmediatamente decidió crear su propia agrupación, bajo la denominación de Partido Nacional Feminista, fundado en el mes de abril de 1919 y con el cual Julieta Lanteri se presentó como candidata a diputada. Esto la convirtió en la primera mujer candidata política.

Sus folletos inundaron las calles de Buenos Aires, y muy pronto su slogan fue reconocido popularmente: “En el Parlamento una banca me espera, llevadme a ella”.

Su candidatura no alcanzó las cifras esperadas y no pudo ingresar al parlamente. No obstante, jamás se desanimó y decidió continuar en la lucha, para lo cual convocó a Alicia Moreau para desarrollar un empadronamiento provisorio femenino, y luego de aquello, un simulacro de votación, el cual tuvo lugar en plena Plaza Flores logrando la participación de más de 4000 mujeres.

Aquello no sólo repercutió en todo el país, sino que además fue observado con admiración desde cada rincón del planeta, sirviendo de idea para otras agrupaciones feministas del resto del mundo, que tomaban como ejemplo el trabajo realizado por Julieta Lanteri y Alicia Moreau.

Finalmente, su lucha valió la pena, y en 1920 fue incluida en la lista del Partido Socialista junto a Alicia Moreau  y el Senador Dr. Juan B. Justo. En 1924, año en que triunfó el Dr. Alfredo Palacios, Julieta lo siguió en cantidad de votos obtenidos y su preponderancia en la política nacional creció notablemente. Aquello la convirtió en un personaje temible para ciertos sectores poderosos del país, por lo que cada vez cosechó más enemigos.

Hasta el día de su muerte, su labor en el mundo de la política estuvo constantemente ligado a la lucha por los derechos de las mujeres y los niños, e incluso reclamó en varias oportunidades la inclusión de las mujeres en el servicio militar, con el objetivo de que pudieran conseguir la libreta de enrolamiento que les permitía ser incorporadas al padrón y poder votar.

Su constante lucha por los derechos de las mujeres, en una sociedad en la que reinaba el machismo, fue quizás el motivo de su muerte. Aquella extraña muerte que se produjo luego de un confuso accidente en el que fue atropellada por un automóvil, y que, a lo largo de las décadas, muchos historiadores e investigadores coinciden en especular que se trató en realidad de un atentado que desembocó en asesinato.

Si bien la muerte acalló su voz, su lucha fue heredada por miles de mujeres que siguieron sus pasos, y que finalmente lograron que en el año 1947 se sancionara la Ley 13.010, que permitió a las mujeres acceder a las urnas, participando políticamente en el sistema democrático argentino.

(fragmentos de escritos)

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